Desde la soledad
"El mundo, mi mundo de la soledad"
Tras un largo viaje por la vida, nuevamente estoy aquí escribiendo, tratando de desahogarme a través de la escritura.
Hace unos meses todo parecía ser color rosa, estaba adentrándome a un mundo que por mucho tiempo deseé conocer, pero se presentaron obstáculos que cada vez me hacían ver más lejos mi meta, el mundo que yo quería conocer, el mundo de la felicidad.
A veces anhelamos tantas cosas que no valen la pena y nos olvidamos de aquellas que si las merecen. Sientes una desesperación al ver tantos obstáculos y poco a poco, conforme avanzas parece ser que te quedas sin fuerzas, pero deseas tanto llegar a tu meta que das hasta quedarte sin aliento.
Tus días comienzan a ser bastante aburridos y sin sentido, comienzan a ser días grises y ves al mundo de una manera que pareciera que no encajaras y lo único que buscas es huir, dejar todo y enfocarte en ti.
Buscas una y mil alternativas para poder irte y no seguir más en las cuatro paredes llenas de problemas, te sientes cansado de todo y deseas dormir hasta cansarte y seguir durmiendo, tratando de evadir el mundo que existe.
Comienzas a ver que no lograrás nada, que la escuela no siempre es buena alternativa, que las materias a veces parecen sofocarte, pierdes el amor por las cosas y por las personas incluso, ya no quieres hacer nada, simplemente ya no quieres vivir.
Intentamos buscar un mínimo motivo para seguir, pero, aunque lo encuentres piensas que ya no vale la pena. Comienzas a pensar en cosas de tu vida pasada, piensas si era bueno lo que hacías, te das cuenta de que las cosas quizá eran un poco más fáciles, deseas volver, pero te da miedo.
Comienzas a llorar de la desesperación, comienzas a llorar porque extrañas a quién en su momento hacía tus días felices, comienzas a ver los pros y los contras de "recuperar" cosas que podrían hacerte feliz y cambiar tu perspectiva de la vida.
Buscas algo mínimo para intentar salir de la cueva en la que nos refugiamos, mientras encontramos solución alguna.
Deseas tanto que una persona llegue, extienda sus brazos y puedas dejarte caer en ellos, pero volteas y te encuentras en un lugar solo, en una dimensión increíble en donde no ves a nadie y te sientes atrapado entre tanto dolor, entre tanto problema, entre tanta confusión, te encuentras simplemente solo.
Y te quedas ahí, esperando a que algo bueno pueda suceder, te hundes poco a poco, lentamente, con la intención de simplemente morir mientras tu amiga Soledad te acompaña.
Creamos un mundo que no te deja salir, y volteas a darte cuenta de cómo llegamos ahí, a nuestro mundo, el mundo del dolor, el mundo de tu soledad, el mundo de nuestra soledad.
Y así como tú, como yo, hay muchas otras personas que se encuentran en este mismo mundo, pero no nos damos cuenta y hacemos de un mundo donde habitan millones de personas en este mismo estado, nuestro mundo.
Te vuelves envidioso por pensar solo en ti y dejas por un lado a otras personas que quizá simplemente quieren ayudarte, pero no te dejas por miedo.
Tras un largo viaje por la vida, nuevamente estoy aquí escribiendo, tratando de desahogarme a través de la escritura.
Hace unos meses todo parecía ser color rosa, estaba adentrándome a un mundo que por mucho tiempo deseé conocer, pero se presentaron obstáculos que cada vez me hacían ver más lejos mi meta, el mundo que yo quería conocer, el mundo de la felicidad.
A veces anhelamos tantas cosas que no valen la pena y nos olvidamos de aquellas que si las merecen. Sientes una desesperación al ver tantos obstáculos y poco a poco, conforme avanzas parece ser que te quedas sin fuerzas, pero deseas tanto llegar a tu meta que das hasta quedarte sin aliento.
Tus días comienzan a ser bastante aburridos y sin sentido, comienzan a ser días grises y ves al mundo de una manera que pareciera que no encajaras y lo único que buscas es huir, dejar todo y enfocarte en ti.
Buscas una y mil alternativas para poder irte y no seguir más en las cuatro paredes llenas de problemas, te sientes cansado de todo y deseas dormir hasta cansarte y seguir durmiendo, tratando de evadir el mundo que existe.
Comienzas a ver que no lograrás nada, que la escuela no siempre es buena alternativa, que las materias a veces parecen sofocarte, pierdes el amor por las cosas y por las personas incluso, ya no quieres hacer nada, simplemente ya no quieres vivir.
Intentamos buscar un mínimo motivo para seguir, pero, aunque lo encuentres piensas que ya no vale la pena. Comienzas a pensar en cosas de tu vida pasada, piensas si era bueno lo que hacías, te das cuenta de que las cosas quizá eran un poco más fáciles, deseas volver, pero te da miedo.
Comienzas a llorar de la desesperación, comienzas a llorar porque extrañas a quién en su momento hacía tus días felices, comienzas a ver los pros y los contras de "recuperar" cosas que podrían hacerte feliz y cambiar tu perspectiva de la vida.
Buscas algo mínimo para intentar salir de la cueva en la que nos refugiamos, mientras encontramos solución alguna.
Deseas tanto que una persona llegue, extienda sus brazos y puedas dejarte caer en ellos, pero volteas y te encuentras en un lugar solo, en una dimensión increíble en donde no ves a nadie y te sientes atrapado entre tanto dolor, entre tanto problema, entre tanta confusión, te encuentras simplemente solo.
Y te quedas ahí, esperando a que algo bueno pueda suceder, te hundes poco a poco, lentamente, con la intención de simplemente morir mientras tu amiga Soledad te acompaña.
Creamos un mundo que no te deja salir, y volteas a darte cuenta de cómo llegamos ahí, a nuestro mundo, el mundo del dolor, el mundo de tu soledad, el mundo de nuestra soledad.
Y así como tú, como yo, hay muchas otras personas que se encuentran en este mismo mundo, pero no nos damos cuenta y hacemos de un mundo donde habitan millones de personas en este mismo estado, nuestro mundo.
Te vuelves envidioso por pensar solo en ti y dejas por un lado a otras personas que quizá simplemente quieren ayudarte, pero no te dejas por miedo.
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