Estaba en el sillón, aburrido y sin saber que hacer, pensando, imaginando mil historias, hablaba conmigo mismo. Recuerdo que hacia calor y solo llevaba uno pantalón corto de deporte. Me levante una vez mas camino de la nevera en busca de cerveza fría para nublar mis sentidos y así hacer que el día pasara cuanto antes, cuando por sorpresa escuche el ruido de las llaves al abrir la puerta, hoy no esperaba a nadie y menos a ti. Me asome al pasillo, caminabas hacia mi con paso firme y decidido. Te salude y pregunte que hacías aquí, no respondiste, seguiste avanzando y cuando llegaste a mi, agarraste los cordones del pantalón y me indicaste con el dedo que te siguiera, jalaste de mi como atado por una correa y me llevaste a la habitación, me pusiste frente a la cama y ordenaste que me tumbara.
Te miraba, acostado en la cama el suspense me ponía cada vez mas y mas cachondo, parecía un chiquillo apunto de perder la virginidad. De pie a mi lado, con una blusa de seda negra que dejaba intuir la curva de tus pechos, una minifalda tan corta que debía ser pecado, medias por encima de la rodilla atadas a un liguero que marcaba el camino para perder la cordura y unos tacones de aguja que eran la firma de Lujuria. Sombra de ojos negra, lápiz y rímel resaltaban tu intensa mirada, los labios rojo pasión y tus uñas rojo fuego me hacían arder. Toda tu emanaba una extraña, pero a la vez excitante, mezcla de un oscuro deseo erótico de dominación.
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Ataste una de mis manos y despacio caminaste alrededor de la cama sin dejar de mirarme para atarme la otra, te quitaste los tacones y colocándote sobre mi con una de tus piernas entre las mías apretando suavemente mis genitales, sacaste una tela de la mesilla de noche y me amordazaste. Tenias el control, atado y amordazado estaba a tu merced, te levantaste, me mirabas desde arriba sonriendo mientras acariciabas mi polla con el pie y recorrías lentamente mi cuerpo hasta mi boca, el tacto suave de tus medias hizo que mi piel se erizara. Me diste la espalda y te arrodillaste poniendo tu coño en mi boca, debajo de la falda no llevabas nada, frotabas tu coño contra mi. La situación que habías creado te bastaba para estar tan excitada que a través de la mordaza saboree tu placer. Con tus manos en mi pecho te deslizaste hasta mi pantalón y sacaste mi polla, besaste la punta mientras te quitabas de encima y bajabas hasta mis pies desnudándome. Tiraste el pantalón al suelo, estabas arrodillada a la altura de mis pies sentada sobre los tuyos, agarraste mis tobillos y abriste mis piernas, tus manos empezaron a trepar por mi y tu cuerpo las acompañaba, agarraste mis caderas, tu cuerpo estirado entre mis piernas dejaba tu cara rozando mis huevos, notaba tu respiración, soplaste suavemente, cual gata los acariciaste con tus mejillas, fuiste subiendo lentamente recorriendo mi polla con un leve roce de tu nariz, te quedaste tumbada sobre mi, mirándome con dulzura, con tus pechos apretando mi polla, notaba los latidos y no sabia si eran tuyos o de mi polla a punto de explotar, me besaste por todo el cuerpo mientras con suavidad acomodabas tu coño húmedo y caliente sobre mi polla erecta y ansiosa, con tus manos apoyadas en mis muslos y el cuerpo estirado, mirando al cielo te masturbabas con movimientos de cadera, adelante y atrás, despacio, tus ojos cerrados, te mordías el labio, ibas cada vez mas rápido y tus uñas se clavaban en mi piel, mi pelvis se levantaba y presionaba tu coño que chorreaba placer, imploraste a dios abalanzándote sobre mi, entrada en un trance de placer agarraste mi polla y te la metiste, usándome para llegar al orgasmo me follabas como poseída, gemías y gritabas extasiada, pedías que me corriera mientras te elevabas al séptimo cielo, exploté y tu uñas se hundieron en mi piel haciendo que me doblara y mi polla entrara hasta el fondo de tu alma, te corriste y una gota de placer bajo por mis huevos mientras la tempestad daba paso a la calma, tu cuerpo se relajo, te acercaste a mi oído y susurraste gracias mientras quitabas la mordaza de mi boca, besaste mis labios mientras desatabas mis manos, nos abrazamos, besamos y en silencio nuestros latidos desbocados decían te amo.
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