- La primera pregunta que debes hacerte es, ¿por qué quieres transformarte? Y la segunda, ¿eres capaz de hacerlo?
- Sí, son correctas, pero seguro hay más. Sin embargo, estas dos son fundamentales y aunque las respuestas parecen obvias, para la primera, porque no estoy satisfecho con quien hoy soy y para la segunda, sí, al final, resulta que no son tan obvias.
- Nos pasa a la mayoría. Te sientes superior, pero ruedas sin control, y a veces sin saberlo, hasta tu realidad, que ahora, resulta que no es tan satisfactoria como siempre la habías imaginado.
- Es un hecho que la mayoría fracasa intentando transformarse, por esto mismo son admirables los logros en este rubro.
- Sin embargo, la constante paradoja es que, aunque todos somos capaces de transformarnos y además, casi todos tienen lo necesario para lograrlo, la mayoría fracasa.
- Sí, son pocos los que lo logran, bueno, muy pocos. Es un reto en el que tienes que mezclar, simultáneamente, tu voluntad con un esfuerzo, generalmente extra e introducir disciplina, además de que cada ingrediente debes hacerlo con la dosis adecuada. Después de esta percepción de lo requerido, la capacidad abierta para todos se limita irremediablemente.
- ¿Por qué? ¿Por qué el abandono tiene más peso en nosotros que la transformación inminente y obligatoria, para realmente mejorar?
- Porque no confías en ti. Das por hecho que vas a fracasar, irónicamente, a pesar de que nunca has fracasado y más irónico, porque nunca has intentado nada.
- Esa posición revela que no haber intentado nada y no haber fracasado, es el mayor fracaso en sí mismo y te coloca como un perdedor al extremo.
- Más vale reconocer mil fracasos, que no tener equivocaciones, derrotas, errores, traiciones o negligencias por pasividad,
- La transformación surge de un fracaso. No es automático, nada los es, también debes tener las agallas para levantarte e iniciar TU transformación.
- Es el punto de partida que muy pocos logran identificar, por lo que se van en sentido contrario directo al hundimiento total.
- El horror de fracasar paraliza. Nada se mueve, por lo que todo empeora. Bueno, realmente empeora, porque al no ver un avance, tu desconfianza, ¡en ti mismo! Se confirma y la transformación se vuelve imposible.
- La transformación es inevitable si la controlas será buena, pero fuera de control, incontrolable, llegará y terminará contigo. Transfórmate, controla el proceso y logra lo que quieres, no serás el primero mi el último, pero si un ser excepcional.
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