Mami,
Dame un poco de tiempo. No es mi intención decepcionarte, pero aún no logro sacar fuerzas. Sé que te prometí no rendirme, para honrar lo orgullosa que estabas de tener una hija médico, pero aún no me hallo en mi 100%, y dudo mucho que este semestre lo logre sin ti.
 No es fácil estar entre tanta vida con el corazón roto por tu partida. Cada día observo familias felices con la llegada de un bebé, hijos pendientes de sus padres durante alguna enfermedad, y me pregunto por qué Dios se los permitió a ellos y a mí no. Por qué te llevó de repente, estando tan lejos de mí.
Me cuestiono constantemente: ¿de qué me sirve estudiar esta carrera si no estuve presente cuando me necesitaste? Ya no me interesa ser la mejor. Mi único objetivo era enorgullecerte, que así te decidieras a estar conmigo porque iba a poder brindarte la vida que merecías. Quería dejar de ser la oveja negra que te dio problemas, para convertirme en la hija que te llenaba de orgullo, con la capacidad de darte todos los gustos que quisieras.
Ya no estás, y me siento sin objetivos. Se esfumó la meta. Ya no me interesa un 5.0 de nota, ni que me enaltezcan mis docentes y compañeros, porque ya no estás tú para contártelo. Ya no estás para ayudarme en semana de parciales, para celebrar mis logros, para sostenerme cuando flaqueo. Simplemente ya no estás, y yo perdí mi horizonte.
Es duro llegar a la universidad y ver cómo las madres acompañan a sus hijos en los grados. Me duele saber que no vas a estar para ponerme la bata de médico, para verme ingresar al internado. Eso me baja la moral. A veces pienso en dejar la carrera, pero estoy a solo seis meses del internado, después de cinco largos años, y sé que no me hubieses permitido rendirme.
Me sostengo como un barco a la deriva en la tormenta. Ya nada me emociona ni me sorprende. Me da igual estudiar o no. No es fácil, mamá. No es fácil sonreír, levantarme de la cama y continuar con el alma rota.
Pero dame tiempo, mami. Dame tiempo para intentar volver a ser la misma. Dame tiempo para volver a llenarte de orgullo. Dame tiempo para encontrar una nueva razón que me impulse, aunque ya no sea tu sonrisa la que espere al final del camino. Tal vez, en algún momento, pueda estudiar por todas esas vidas que podré salvar, por todas esas madres que podré devolver a sus hijos, por todos esos momentos que podré regalar a otras familias y que a nosotras nos fueron negados.
Dame tiempo para sanar lo suficiente como para honrar tu memoria de la manera en que mereces.
Con amor infinito y un corazón que aprende a latir sin ti

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