Vida monstruosa
Terco y atormentado por los remordimientos
me meto en el terreno fangoso que evapora
miasmas. He descendido al mismo infierno,
donde hormiguean demonios fraguados por
flores malolientes y perros de presa cebados.
No me asustan sus colmillos pero si sus ladridos
locos, histéricos, porque los buitres están...
tragando y tragando varias piezas de carne.
Han cumplido con esa honorable depradación
y no les importa los llantos involuntarios ni
la piedad , nos les importa la cimitarra que
desgaja cuellos a ojos cerrados ni la guillotina
que derribó a miles de reyes de lo absurdo.
Hay un fondo de tambores primigenios que
acompañan al cortejo ansioso del derrame;
esos malvados seres me odiaron hasta hace un
momento; cuando la cuerda enroscó mi cuello
elevaron loas demoníacas al cielo ennnegrecido.
Para qué preguntarse si existe el perdón,
para qué... para qué...para qué...para qué.
me meto en el terreno fangoso que evapora
miasmas. He descendido al mismo infierno,
donde hormiguean demonios fraguados por
flores malolientes y perros de presa cebados.
No me asustan sus colmillos pero si sus ladridos
locos, histéricos, porque los buitres están...
tragando y tragando varias piezas de carne.
Han cumplido con esa honorable depradación
y no les importa los llantos involuntarios ni
la piedad , nos les importa la cimitarra que
desgaja cuellos a ojos cerrados ni la guillotina
que derribó a miles de reyes de lo absurdo.
Hay un fondo de tambores primigenios que
acompañan al cortejo ansioso del derrame;
esos malvados seres me odiaron hasta hace un
momento; cuando la cuerda enroscó mi cuello
elevaron loas demoníacas al cielo ennnegrecido.
Para qué preguntarse si existe el perdón,
para qué... para qué...para qué...para qué.
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