[un día de julio de 2023]

un, dos, tres, quatre. parpadean tres luces en mi ventana. tengo hambre. leo cinco libros a la vez.

alguien grita y los demás huyen con la mirada fija en dirección contraria. anacardos, arándanos rojos, nueces y almendras. melocotones de agua, de viña, paraguayos y nectarinas. termino uno y empiezo otro. catorce libros en dos meses.

tengo muchísima hambre.

observo el rosa de la planta del pie. lo muerdo, no sabe a nada. he quitado el polvo de los estantes, de los libros, de las libretas, las carpetas, los lapiceros, las pantallas, los teclados, las agujas, las tintas y la vaselina.

tengo una herida en el paladar que duele pero tengo hambre.

arándanos rojos, y un anacardo después, bajo a la frutería y compro melocotones de viña, de agua, paraguayos y nectarinas. frutos secos. y unas bolas de chocolate blanco que huelen a lejía secándose sobre el suelo mal fregado de un obrador de pastelería.

conduzco la conversación sin mirar a la carretera. me piden una crítica en Google Reviews. me estampo en un monólogo sobre los tarados que reseñan parques y plazas. bonito parque para sentarse y mirar a la gente. ¿qué? los coches pitan. la dependienta me mira sonriendo para que me vaya de una puta vez. perdón, no sé ser.

al parecer subo la calle pensando en ti. ando rápido para que no me roben porque me ha costado todo ocho euros y cuarenta y cinco céntimos. abro instagram y una Pitia con el coño al aire me avisa que alguien va a llamarme en las próximas 48 horas. ¿qué? tengo que borrarme esta mierda.

giro a la izquierda y compro sushi del barato. y un tarro de salsa de tomate que lleva pimiento pero me doy cuenta en casa mientras un helicóptero cruza el mar. mierda. suena el teléfono.

eres tú.

el tren pita. un grupo de señoras pega la charleta en un banco. la vecina del bajo riega y la de enfrente tiende. gaviotas y golondrinas pero a lo mejor son vencejos. la luz del sol me derrite los ojos. leo tus mensajes.

se retuercen los melocotones de viña, de agua, paraguayos, nectarinas, arándanos rojos, almendras, nueces, anacardos, bolas de chocolate blanco y sushi. un petao se sienta con las señoras pero ellas no se van. dos adolescentes se morrean.

tengo ganas de vomitar.

Página 2

intento llenar el vacío que dejas entre mensajes con silencio de aire intelectual. con escudos. con magia. te doy a luz, ahí de pie, en el vacío. te invento perfecto, como si no fueras otro puto imbécil más.

observo las estrías de mis muslos y su dispersión de luz. el vecino de enfrente sale en gallumbos a revisar la terraza. te mando una foto de mi tripa retorcida. te digo que me voy. ¡apus apus! sin pies.

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