Cuando el invierno se va,
algo de mí también se despide.
Y mientras una parte aprende a desaparecer,
otra insiste en quedarse.
Soy ese contraste:
mitad luz,
mitad desastre.
Cuando el invierno se va,
vendrá la memoria a recoger mis fragmentos
Ya no existirá
la caricia sutil de la lluvia,
ni tu cuerpo volverá a ser el refugio de mis aguaceros
cuando finalmente se marche el mal tiempo
nacerá la primavera
en ojos ajenos
Y yo aprenderé a desprenderme del invierno
Cargando comentarios...