No llegues nunca a tocar el piso
hiedras de fuego te esperan
liman al áspero despertar
con restos de su perdición
voy y vuelvo
de punta a punta, sin marca
humareda espesa y metal
la sonrisa poco habitada
los ojos afilados en sus dientes
ni se te ocurra vociferar ponzoñas
picardía y ternura
a flor de piel en su anarco paisaje.
Que mas podría llorar el ojo que todo lo ve, no?
Acido puro!
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