Siempre me sentí incómoda con la gente de este planeta,
con el cuerpo, con el sistema,
con eso a lo que llaman vida.
Aquí nunca encajé
ni encajaré.
No es algo depresivo ni emocional.
Veo y siento lo que otros no pueden.
Me salgo del molde y no lo puedo ignorar.
Estoy segura de que soy de otra especie.
Leí, investigué y practiqué de más,
y nada me hace entender,
ni siquiera comprender,
a la humanidad.
Siempre lo he sabido.
Solo ahora lo puedo asegurar.
No me siento ni me creo superior a los demás,
pero no entiendo por qué no pueden cuestionarse,
por qué no pueden ver lo que está enfrente
y seguir caminando hacia la horca voluntariamente.
Veo todo como si fuera una película
y siempre tiene el mismo final.
Nada cambia.
Solo empeora.
Va en decadencia.
Es muy tarde ya,
porque ninguna emoción ni experiencia
me quitan de la mente todo lo que pasa
y que no tiene respuesta.
Ni siquiera es sentimental.
Es lógica pura.
Y no lo puedo,
ni quiero,
ignorar.
Va mucho más allá de un partido político,
de colores,
de una situación geográfica
o racial.
No entiendo
ni comprendo
a la humanidad:
aniquilando aquello
que nos mantendrá vivos
y dando importancia
a lo que no tiene sentido.
Por: Susana Rangel Padilla
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