Y comencé a beber como sí no hubiese mañana
Abrí youtube y me puse a mirar entrevistas de escritorxs chilenxs y me ví tan lejana
Yo sosteniendo una lata de cerveza barata
Mientras ellxs conversaban del ayer, del hoy y del mañana con una lucídez increíble de la cual yo escaseaba y admiraba
No sé sí automáticamente escribir y desear publicar te lleva a ese mundo del intelecto, de gente que estudia años y años pedagogías varias, filosofía, etc mientras que yo vengo de un mundo totalmente ajeno.
De un mundo precario de eso, en dónde el único papel que se leía era un menú de tres tiempos.
No pertenezco a eso, salí de las ollas hirviendo, de los sartenes flameando la proteína, de los postres con nombres extranjeros.
Ni aunque en mis textos deje los orgános expuestos.
Siempre me queda ese re gusto amargo en la boca
De saber que soy una extraña asomandose en un mundo de egos tremendos.
La cocina no queda ajena a los egos, pero este mundo literato me hace querer renunciar siempre a seguir escribiendo.
Prefiero cobijarme en una página que no me juzga por el intelecto.
Cada vez que escribo siento miedo .
Le agarré un miedo enorme a participar en convocatorias que buscan nuevos talentos.
No me gusta el ambiente, no me siento parte de aquello.
No tengo bagaje, aunque así lo crea el resto.
Yo solo escribo con un vocabulario básico, soy honesta al decir que no busco fama, que no soy tan intelectual, que solamente soy una chica nerd que escribe como recurso de salvación , que no planea estar entre lxs grandes
Que sabe que sí toca con las manos descubiertas la olla hirviendo se quemara la vida y aún así se atreve a hacerlo.
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