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La órbita del sol frío

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20 sept 2026·5 min de lectura

Tan sólo quiero darte mi amor sin reservas...

No seas engreída.

lo que siento por ti, al parecer, te da el derecho de humillarme,

y más cuando son tan evidentes para ti mis intenciones.

​¿Sería mejor si no demostrase lo mucho que me atraes?

Tu cuerpo es un peligro que quiero que me pase;

tu mirada me hace enloquecer,

sin contar con que lo que eres me admira, me abruma,

me deja sin saber qué hacer.

​No puedo creer que tú seas de verdad humana, una mujer;

bien podrías ser un espíritu redentor, un ángel.

Y si suena genérico...

ya ves cómo el lenguaje lo abarata todo en lo externo.

​Pero esto que siento me lleva al dolor,

y tú lo sabes.

Sabes que tienes en tus manos

la decisión de curarme la dolencia con abrazos, besos,

con tu piel y su calor,

con la cercanía de tu alma y un susurro permanente de deseo.

​Pero decides seguir lejos,

y te ríes de mí, sabiéndolo.

Sabiendo que yo por ti me muero,

resucito sólo para morirme de nuevo.

​Yo no quiero ser un candidato más a recibir tu afecto;

no puedo soportar que vayas de aquí allá,

confundiendo lo que quieren de ti

con tus intenciones de recibir amor verdadero.

Terminas siendo o un juguete o un juego,

y quedas quemada por el fuego de la decepción.

​Si te dignaras a mirar hacia el rincón,

verías que mi amor siempre te ha estado esperando.

Sabrías que no tendrías que ir de mano en mano nunca más

al estar en mis brazos;

entenderías la posibilidad tan amplia que tenemos de ser felices

si decidieras que tu lugar es conmigo.

​Pero tú, engreída, no eres más que una tortura para mi alma.

Yo no quiero ser tu amigo, por favor;

no me ofrezcas migajas del manjar que sueño probar.

No me cuentes más acerca de tus fallidas aventuras,

acerca de cómo con el mismo muro te estrellas,

acerca de cómo terminaste sumergida en el fango

cuando querías elevarte junto a las estrellas.

​Me recriminas el no querer ser más tu paño de lágrimas,

y es que de verdad eres descarada:

¿crees que verte llorar por alguien más no me afecta?

¿Crees que ver al objeto de mi adoración arrastrar sus alas no me importa?

​Pero no puedo hacer nada.

No puedo forzarte a venir a mi alma,

donde sé, estoy seguro, que te podría curar.

​Tú...

​Yo quisiera que ahora todo cambiara.

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Quisiera que por fin te rindieras ante la fuerza de mis acciones y palabras,

que me aceptaras por fin.

Yo sé que tu deambular triste es tan sólo tu forma de huir de mí,

de lo que yo te hago sentir,

de lo que no puedes describir al mirarme y sentirte tan extraña.

Tanto, que tu mirada refleja el no haber estado preparada

para oírme decirte las verdades que nunca oirás en ningún otro lugar.

​Temes que, si aceptas que soy yo el final de tu búsqueda,

yo te reciba con un «te lo dije» en la boca;

cuando la verdad de las cosas

es que yo no te reprocharía absolutamente nada.

​Te amo...

y eso me basta para empezar de cero contigo cuando sea.

​Yo no sé cuánto más te siga esperando.

No estoy cansado, es sólo que llevo ante las puertas de tu corazón demasiado tiempo

y ya estoy empezando a creer que nunca se abrirán.

​¿Me iré entonces?...

No puedo decir que en otra parte otro corazón me espera;

tan sólo es el vacío de mi soledad el que se planta al frente

si tú decides no dar tu brazo a torcer jamás

y te empecinas en seguir en tu búsqueda cansina

que, a fin de cuentas, te fascina.

​¿Será que sólo te sientes segura y apreciada

cuando no ven en ti más allá de tu figura?

Jajaj...

​No puedo estar mal, no tengo el derecho de reclamarte nada,

pero esta parodia tan estresante, triste y estúpida me hace mal.

Me dices que temes que me desaparezca...

¿y entonces, mi vida?

​No puedo quedarme por siempre girando en la órbita de un sol

cuya luz no me pertenecerá jamás.

Prefiero las sombras seguras de la oscuridad de mi alma.

​Me pides que contigo no me rinda,

y de verdad, estoy ya dudando de si debería seguir insistiendo

en una ilusión que no es mía...

​Yo quisiera... que todo cambiara.

Quisiera que entendieras que a tu lado está el amor de verdad que buscas,

que ya no tienes que irte nunca más...

Quisiera que, como yo lo hago y lo haré,

tú también me amaras con intensidad.

Quisiera que aceptaras la autenticidad de mi amor

con la misma capacidad con la que aceptas mentiras y trampas;

que ya no tuvieras que ver la verdad de tu ceguera,

el final de tu quimera sucediendo frente a tu cara.

Y sobre todo, quisiera que aceptaras que tú también me amas,

y dejaras de escapar y de poner barreras y cortinas

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para que yo no te alcance, ni te toque, ni te vea.

​Yo...

me quedaré esperándote un poco más.

¿Qué más dará otra eternidad?

​Pero hasta lo infinito se acaba y se va,

regresa a su fuente primigenia.

Así mismo puede pasar:

puedo reabsorber mi amor y guardarlo hasta que me muera...

porque no creo hallar otra mujer que desee mi amistad siquiera

en ningún otro lugar.

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Escrito porM09B10Z91 91zb10m09Puedo SER todo lo que sea que sea YO con la completa sinceridad de quien está en conexión irrompible…
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