«¿Qué es esto?»,Decías asqueada mientras me indicaste tu plato,  donde un diminuto gusano intentaba mimetizarse entre la frescura de los brotes verdes. En ese preciso instante, todo el universo que yo conocía de vos se puso en marcha. Tenía que sostener la verdad, pero, sobre todo, tenía que contenerte:un hecho así podia arruinarte la noche.  Te miré y te sonreí, un gesto involuntario que actuó como el detonante perfecto para que el pánico se instalara en tu rostro.

«Tranquila, no pasa nada», intenté susurrar. Pero el pánico ya te habitaba; venías arrastrando días difíciles y aquella era la gota que colmaba el vaso. Recuerdo la confusión de la moza, claramente no era normal. La misma confusión que note en su rostro cuando nos vio  entrar. Por mi, obviamente, que nunca di la talla con esos lugares "de nivel"  que a vos, en cambio, te sentaban como un guante. La excusa perfecta para producirte,  evaluar de q mood estabas,  a donde ibamos y variar tu look de formas siempre impredecibles , un dia toda de negro, otros animal print,  a veces  colorida como una princesa de disney mientras yo me desafiaba a adivinar en q era de Taylor te ubicabas cosa que a vos, te encantaba que adivine. Siempre impactante y, naturalmente bella, como las mariposas... 

Jamás me sorprendió tu devoción por ellas; tienen mucho en común. Comparten esa metamorfosis impredecible en cada atuendo, la fragilidad de tu luz, la capacidad de alegrarle el día a cualquier persona solo con verte.

Te invite a salir a la terraza para tomar un poco de aire. Una noche hermosa, la ciudad  brillaba para nosotros… vos, brillabas para ella, mientras mis torpes mecanismos de distracción iban logrando su objetivo y la indignación abandonaba tu rostro. No recuerdo los detalles de cómo concluyó la noche, pero conservó intacto el orgullo de haber cumplido mi promesa: proteger tu destello a pesar del inconveniente. Pocos sabrán por qué Buenos Aires resplandeció con tanta intensidad esa noche, pero no me cabe duda de que más de uno lo notó.

Y pensar que por tan solo un gusano casi se arruina la velada, un gusano que quizás, en otra vida, se convertiría en mariposa.

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