.                                        Un demonio Maduro.
Seamos consecuentes con la realidad. En las gestiones que se han hecho en la administración del personaje Maduro, casi todas giran solo en demostrar empecinadamente  el poder que ejerce y el que lo ampara, sin detenerse en ningún momento a reconocer las increíbles carencias que sufre el pueblo al que él mismo dice representar, desoyendo indolentemente su desgarrador clamor. Todos sus discursos contienen dichos odiosos que alimentan la enemistad y en ello queda demostrado que mientras más enemigos se cree para sí, más se demoniza y mejor se acomoda en sus dominios. Típica filosofía que maquina en mentes obsesivas y limitadas de inteligencia, con espacio solo para la autoreferencia.
Sumarse al anhelo de despojar a este espécimen de su posición no es política: es humanidad.
¡Estoy con Venezuela!
 
JCRC.
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