.                                    El psicoanalista.
En la poltrona escucho muchas historias y de ellas más de lo que se piensa son quejas de amor.
Cada una es un atendible universo particular y a cada cual intento ayudar con todo el bagaje que mi experiencia me ha sabido dejar.
De ellas he podido comprobar que la obstinación juega un rol fundamental y pareciera que no es solución lo que vienen a buscar, sino una sólida razón para abrir un amplio espacio en sus corazones e instalar allí eternamente su obsesión, a pesar de la infame consecuencia.
De tanto oírles e intentar buscar una receta para lograrles una digna salida, aprendí que lo menos apropiado es decirles: “¡Olvídele!”, porque no te escucharán.
JCRC.
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