Sumergidos incomprensiblemente.
Es muy difícil convivir en un lugar donde el vínculo afectivo no es real; cuando empiezas a notar una falta de encaje en el espacio tu susceptibilidad aumenta y un sin fin de sensaciones incomodas aparecen. Ahí, es cuando en realidad empezamos a evaluar nuestro comportamiento y a crear incógnitas relacionadas con una pregunta muy común ¿Qué estoy haciendo mal?
A raíz de todo lo antes mencionado empezamos a generar un desbalance mental y emocional absurdo, hasta el punto de desvalorizar nuestro ser genuino. Nos hacemos idea de que somos el ser humano más miserable existente; por ende, nos encerramos en un baúl de secretos donde la oscuridad penetra cada rincón, ni un solo objeto y mucha soledad por más ruido externo que haya.
Una vez estamos allí, nuestros pensamientos empiezan a deambular como almas enfermas creando heridas innecesarias que quedan marcadas por un largo periodo de tiempo. Donde lo más mínimo que nos suceda entra a nuestra vida de una manera más intensa, programando actitudes y acciones de ataque como defensa.
Nos limitamos a evitar el contacto con miembros del entorno por temor a generar complicaciones o a que nos sigan viendo como el problema. Bastante desgate físico y emocional hemos tenido para reiterar historias que están allí en el pasado y que por algún motivo no queremos vivenciarlas más.
Al encontrarnos en esta situación decaemos en una inmensa tristeza sintiéndonos adheridos por ella.
A raíz de todo lo antes mencionado empezamos a generar un desbalance mental y emocional absurdo, hasta el punto de desvalorizar nuestro ser genuino. Nos hacemos idea de que somos el ser humano más miserable existente; por ende, nos encerramos en un baúl de secretos donde la oscuridad penetra cada rincón, ni un solo objeto y mucha soledad por más ruido externo que haya.
Una vez estamos allí, nuestros pensamientos empiezan a deambular como almas enfermas creando heridas innecesarias que quedan marcadas por un largo periodo de tiempo. Donde lo más mínimo que nos suceda entra a nuestra vida de una manera más intensa, programando actitudes y acciones de ataque como defensa.
Nos limitamos a evitar el contacto con miembros del entorno por temor a generar complicaciones o a que nos sigan viendo como el problema. Bastante desgate físico y emocional hemos tenido para reiterar historias que están allí en el pasado y que por algún motivo no queremos vivenciarlas más.
Al encontrarnos en esta situación decaemos en una inmensa tristeza sintiéndonos adheridos por ella.
1140



Cargando comentarios...