Han sido días tal vez muy diferentes para mi vida. Venía acostumbrada a un ritmo bastante notorio y rutinario, a un ritmo en el que pocas cosas interesantes pasaban pero que sin duda, disfrutaba; hace 20 días atrás, solo podía sentir cansancio, soledad, enojo, injusticia, desacuerdo y sobre todo poco amor. 

Claro está, que todo eso fue después de entregarle el alma, el corazón, toda mi pasión a ciertas etapas que estaba viviendo, y esto incluye a personas, acciones, situaciones, emociones, en realidad a todo tipo de vivencia que pudiese atravesar.
 
Luego, entraron a mi vida cierres de ciclos forzados, diría de tal modo porque yo no los hubiese cerrado aún, yo no entendía; me sentía exhausta, impaciente, desesperada, desconcertada, decepcionada de muchas personas e incluso de mí, sentí que todo estaba empeorando, desmoronándose y que se salían de mis manos muchas ilusiones, muchos sueños y sobre todo mucho esfuerzo.  
 
Tal vez muchas personas cercanas sepan a qué me refiero, como otras, no tendrán idea. Y está bien, amaría dejar esto a la imaginación y seguir escribiendo con el corazón. 

Sentía que perdía el control, que por más apoyo que recibiera no bastaba, era algo que me estaba afectando emocional, física y psicológicamente.

Mis preguntas a Dios, a la vida, a mí, eran bastante frecuentes, sin llegar a la conclusión de si era lo que mi vida necesitaba o si a causa de esto iba a vivir algo extraordinario.
En cuanto a Dios: ¿Esto es real? ¿En serio estás haciendo esto conmigo?
En cuanto a la vida: En serio tenía que suceder? ¿Será que no vendrán cosas mejores como suelen decir? No entendía
En cuanto a mí: ¿Me faltó amor por lo que hacía? ¿Me faltó humildad? Y me convencí por completo de que hice TODO mal hasta llegar al punto de avergonzarme por la situación y agachar la cabeza tristemente. 

El apetito desaparecía, el insomnio nuevamente se apoderaba de la noche, los pensamientos deambulando cómo alma enferma, la ansiedad protagonizando un muy buen episodio. Y ni hablarles del día, encontré la serie perfecta, la verdad buscaba algo que pudiese entretenerme bastante, y fue tan real que las 7 temporadas ya las culminé. 

Tenía tanto tiempo libre, tantos talentos guardados, tantos conocimientos, tanto trabajo por hacer, tantos libros por leer, tanto polvo por limpiar. Y aún así, no encontraba qué hacer. 

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Así estuve por muchos días, dirán ustedes: NO ES PARA TANTO. Y pues yo les digo, SÍ ES PARA TANTO, ya que tenemos derecho a reaccionar como nuestra naturalidad lo permita, porque es válido echarnos a la pena cuántos días creamos suficientes, aunque la cantidad no importase. Porque es válido restregarnos cuánto dolor, sufrimiento y miseria sintamos, porque es justo culparnos, odiarnos hasta perder la fuerza. 

No era el único problema, ya se imaginarán cuánto acumule estaba atravesando. 

Agradezco a quién estuvo y en realidad se preocupó,  a quién se tomó el tiempo de mandar un lindo mensaje, a quién me sacudió y me puso en mi lugar, a quién me impulsó y limpió mis lágrimas, a quien me abrazó y pudo calmar la angustia, a quién guardó silencio y dejó que todo lo que estaba cargando pudiese salir libremente. 

A todo esto, hoy un día frío y lluvioso, puedo decir que recorrí todo el túnel y por fin veo la luz. Hoy agradezco a Dios y agradezco a la vida porque esto pasó. 

Por fin limpié el polvo y remodelé, tanto mi templo espiritual, cómo mi templo terrenal. Por fin pasé la página de instrucción de aquellos libros archivados. Tomé mis tres carreras favoritas, me acerqué más a Dios, y me di una oportunidad conmigo, no pensé que me gustaran tantas cosas, y tampoco sabía que debía alinear otras. 

Si hace 20 días atrás venía haciendo algo mal, hace 5 todo está marchando mejor. Y la satisfacción que nunca había sentido, hoy por hoy solo puedo agradecerla. Esforzarse sí funciona y es una conveniencia propia. 

Seguiré obrando bien, obrando con amor. Porque a pesar de sentir derrota, fue lo único que me calmó.

 Tarde o temprano tenemos que desprendernos de las cosas, es importante que te aferres pero no le entregues todo lo bueno que pueda salir de ti. Límitate, haz hasta donde alcance y sobre todo agradece cuando salgas de un lugar, no importa si es por la puerta grande o si es por la de atrás. Quédate con lo bueno, con la experiencia y con la oprotunidad que tuviste.  


Con cariño
Erlency        

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