¿Subir bajando? Sopa con tenedor…
                                  Un país que se cree menos de lo que tiene…

Si nos trasladamos imaginativamente a otra parte del mundo, cuando vamos caminando por la calle, si alguien nos frena y nos pregunta de dónde somos, con orgullo respondemos: “¡de Argentina!”. Este es un aspecto propio del argentino: el orgullo.
Está bien que digamos con orgullo de donde somos, pero el problema de nuestro país es que el orgullo se ha convertido en la piedra principal de todos nuestros ámbitos humanos (familia, amistad, escuela, empresa, salud, política, justicia, etc.) Hoy el argentino va en busca de una felicidad ilusoria, producto de su propia construcción emocional y a la que nunca logrará alcanzar.
Estamos en el país del “reino del revés”. Queremos subir bajando; pretendemos sacar el país adelante, hacia un futuro digno, pero dejamos de hacer lo importante, nos ocupamos de vanagloriar nuestro yo y nos olvidamos de que para subir necesitamos un nosotros.
Queremos que nuestros niños y adolescentes tengan futuro pero no les damos educación y formación porque pretendemos subir el país bajando. Pretendemos que el no dar clases a los chicos es formarlos para el futuro. 
Estamos transitando la era de la “herencia ganada”. Lo que tenemos es fruto de lo que se ha sembrado. Argentina durante muchos años sembró “líderes” monopólicos egocentristas que sólo buscan su propio interés. Argentina sigue creando líderes de ese mismo rango, pero con un agravante más: argentina está creando “líderes” monopólicos egocentristas acéfalos, que pretenden tomar la sopa con un tenedor y mostrarle al mundo que ese es el método más efectivo para hacerlo.
Argentina, es un país que tiene mucho. Argentina es un país que se cree mucho, pero al mismo tiempo se cree menos de lo que es. Argentina, es un país en el que su rey es el orgullo y su reina la avaricia. Argentina es un país en el que su trono es la mentira y su vara la injusticia. Ya no hay credo, política, filosofía ni educación, que muestre una verdad no infectada de su gran enfermedad.
Argentina tiene una enfermedad que corre por sus venas y que se transmite de generación en generación. Argentina es un país que está enferma de orgullo, mentira, injusticia, desigualdad. Argentina es un país que no sabe amar, salir adelante.
Página 2
Vamos rumbo al abismo. Somos una sociedad que camina ciegamente a la destrucción. Y cuando eso pase buscaremos el culpable afuera, sin darnos cuenta que quisimos subir bajando y que el “hambre” que sentimos no es por culpa de la sopa que no nos quiso alimentar, fuimos nosotros que pretendimos tener el método mejor y la solución para acabar con los problemas, sin darnos cuenta que en verdad los estábamos acrecentando.
Pero sí, nos queda una luz de esperanza que la descubriremos cuando dejemos el tenedor y tomemos la cuchara…
330

Cargando comentarios...