Me dijo con tanta seguridad de que las personas en este siglo viven infelices porque tienen tan pocas oportunidades en la vida de conocerse interiormente, de enamorarse y perderse en ellos mismos, de descubrirse, de sentirse y de vivirse.
 
Dijo también, que  tal vez las oportunidades para hacerlo eran varias, pero los días pasan tan rápido y duran tan poco, que para las personas cualquier tiempo que sea destinado a ellos mismo se considera perdido.
 
Todo lo que dijo era cierto, claro que le faltó mencionar que hay personas que al descubrirse terminarían sumando una desilusión más a cuestas. 
 
Javiera A. Aedo J. 
 
Cuentos cortos, Providencia 2015, Segunda Edición anual. 
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