Él tenía la sonrisa más linda que había visto, podría iluminar Santiago entero si quisiera con sus hermosos dientes blancos ¡y qué digo Santiago! Su luz llegaría incluso a los lugares más recónditos de Chile. Pero tenía un solo problema, odiaba sonreír. 
 
Javiera A. Aedo Jara 
5 de Julio de 2014
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