... me imagino que por este mismo hospital, por esta misma sala, incluso, por esta misma camilla han pasado miles de personas rogándole a Dios que les regale un par de minutos más de vida, mientras yo le imploro que termine con la mía lo antes posible. Sé que hay otra vida y sé que es mejor, en realidad, nada podría ser peor que esta vida, vivir sin tener porque vivir. 
 
Javiera A. Aedo Jara
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