El amor…
Es un sentimiento tan fuerte que, cuando llega, transforma cada fibra de tu ser. A veces es suave, como una brisa que acaricia el alma, y otras veces es un huracán que irrumpe sin permiso y arrasa con todo lo que creías estable.
La última vez que lo sentí fue hace tanto, y me tomó una eternidad recuperar lo que había perdido. Creí que jamás volvería a hallar algo así, que ese capítulo estaba cerrado para siempre. Sin embargo, en un día cualquiera, mientras mi mente divagaba sin preocupación, lo conocí. Sí… lo conocí.
Era distinto a todo lo que yo había visto: otra lengua, otra cultura, otro modo de existir. Un universo nuevo que jamás había imaginado y que, sin embargo, me llamaba con fuerza. Al principio pensé que las barreras serían muros imposibles de cruzar, pero se derrumbaron en silencio, y en menos de un mes nuestro amor floreció.
Lo que vivimos se sintió como una carrera en la que la velocidad lo gobierna todo: dulce, vertiginosa, intensa, voraz. Un torbellino que no me dio tiempo de pensar, solo de sentir.
No sé si fue demasiado pronto, ni si algún día me arrepentiré de cómo sucedió. Lo único cierto es que, aunque haya sido precipitado, este amor con su ternura y su furia merece vivirse, porque su intensidad lo convierte en algo inolvidable.
Donde También Naufragan los que AmanEl Amor que no Pudo SalvarnosLa Eternidad de un Instante.¿Qué significa sentir?ANÉCDOTAS EN CHARCAS. LXIV. PERSEGUIDO POR MUJERES…ANÉCDOTAS EN CHARCAS. LXVIII. FLACO.ANÉCDOTAS EN CHARCAS. LXIX. LA GENTE HABLA POR HABLAR…Es un sentimiento tan fuerte que, cuando llega, transforma cada fibra de tu ser. A veces es suave, como una brisa que acaricia el alma, y otras veces es un huracán que irrumpe sin permiso y arrasa con todo lo que creías estable.
La última vez que lo sentí fue hace tanto, y me tomó una eternidad recuperar lo que había perdido. Creí que jamás volvería a hallar algo así, que ese capítulo estaba cerrado para siempre. Sin embargo, en un día cualquiera, mientras mi mente divagaba sin preocupación, lo conocí. Sí… lo conocí.
Era distinto a todo lo que yo había visto: otra lengua, otra cultura, otro modo de existir. Un universo nuevo que jamás había imaginado y que, sin embargo, me llamaba con fuerza. Al principio pensé que las barreras serían muros imposibles de cruzar, pero se derrumbaron en silencio, y en menos de un mes nuestro amor floreció.
Lo que vivimos se sintió como una carrera en la que la velocidad lo gobierna todo: dulce, vertiginosa, intensa, voraz. Un torbellino que no me dio tiempo de pensar, solo de sentir.
No sé si fue demasiado pronto, ni si algún día me arrepentiré de cómo sucedió. Lo único cierto es que, aunque haya sido precipitado, este amor con su ternura y su furia merece vivirse, porque su intensidad lo convierte en algo inolvidable.
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1 de octubre de 2025·2 min de lectura
El amor Es un sentimiento tan fuerte que, cuando llega, transforma cada fibra de tu ser. A veces es suave, como una bri…
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