Dure mucho tiempo de mi vida buscando algo innovador y placentero, que fuera constantemente estable; me decía a mí mismo que seguramente esa estabilidad era lo que yo atribuía como felicidad. Ante mi juventud ignorante, no conforme con eso, le atribuí a la vida ese significado y es que, si me hacía esa fórmula Vida = Felicidad, podría vivir entusiasmado. Con la emoción que tanto nos infunden desde pequeños, recuerdo haber hecho muchos cuestionarios de "¿Qué te gusta hacer?". Cuando iba en la primaria e inclusive terminando la preparatoria, la verdad, mis respuestas siempre fueron modeladas para contentar al resto, darles esperanza de cómo me desarrollaba como persona, porque si respondía desde mi yo más sincero "nada", iban a dudar de mí. Pasaron los años y durante mis 20 caí en un pensamiento “pesimista”; según yo, la integración social no me llenaba antes y mucho menos en ese entonces. Mi rutina era simplemente estudiar; así podía reducir mis pensamientos. Me arrepentí de haber hallado un sentido a la vida y deprimirme al darme respuestas. Conocía los escritos de Séneca, pero no podía obviar ese sentimiento tan vacío que me marcaba. Pasaron los años y me fui dando las respuestas que en su momento deseaba interiorizar. Actualmente niego toda definición de felicidad, pero ando lleno en cuanto a contenido; difiere la tranquilidad y algún que otro día “emocionante” ocupa mi alma, desde lo más simple a lo más complejo. Puede ser un poco aburrido, pero no está mal serlo.

80

Cargando comentarios...