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“Señor jugador”

Francisco Fernández@Tumbalatas
7 nov 2014·2 min de lectura

_Andá y preguntale a mi viejo que tal jugaba Rafael Albrich. Se va a poner serió, te va a mirar fijo a los ojos, y va decir: “Señor jugador”. Y ojo que el viejo no se come cualquiera, sabe de fútbol lo mismo que cualquier argentino que lo jugó siempre y toda su vida fue a la cancha a ver al club de sus amores. Aunque es cierto que vive con fanatismo la pasión por sus colores, sabe ver y analizar el juego. Claro, siempre y cuando no sea de su equipo, porque ese amor es tan grande que impide cualquier razonamiento. Yo, en esa época, era todo lo contrario. Tenía 18 años y al fútbol ni le daba pelota. Fue por ese tiempo que conocí al Tero y empezamos a meter caño. La verdad que yo solamente pensaba en choreos, guita y minitas. Pero me acordé de Albrich porque fue en la época en que se retiró de San Lorenzo cuando fue lo del robo al agricultor santiagueño. Me acuerdo porque mientras estuvimos en la estancia apretando a esa familia para que largaran la guita,  agarré un Gráfico donde daban la noticia del retiro del tucumano. En el acto me acordé de mi viejo, pero fue un instante nomás. Esa noche había cosas más importantes en las que pensar. Principalmente cómo hacer que el dueño de casa entregara la plata antes que el Gordo terminara de machucarlo a culatazos en la cabeza. Qué carajo iba a tener tiempo de seguir pensado en mi viejo o en Albrich, cuando tenía que vigilar al Gaucho para que no manoseara a la hija del tipo ese. Pobre familia, atados de pies y manos y a merced de un grupo de tipos que los amenazan a gritos con las aberraciones más atroces. Bueno, al final el coso este aflojó y desembolsó unos 100 mil pesos. Entonces, nos escapamos en la camioneta de la familia. Al otro día, no sé porqué en lo primero que pensé fue en El Gráfico y en Albrich. Al rato ya estaba en casa de mi viejo tomando unos mates. Esa tarde le pregunté qué tal jugaba el tucumano y él me miró muy serio y me dijo: “Señor jugador”.
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© CC BY-NC-ND 4.0 — Solo lectura
Publicado en Textale · Obra registrada bajo licencia de autor
#cuento policial#cuentos

Escrito porFrancisco FernándezPeriodista diario EL SIGLO de San Miguel de Tucumán, Argentina
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