Sanación
Llegamos a un rancho en un lugar apartado de la ciudad, es de noche y estoy con mis papás y mi hermana Carmelita. Nos estacionamos en un terreno sin pavimentar, lleno de coches, y bajamos para entrar a una casa. Abro mi mochila y saco una linterna; les digo que voy a hacer una exploración urbana. Salgo mientras la noche envuelve todo el horizonte.
De repente, estoy dentro del Nissan Tsuru II de Carmelita, viajando de copiloto y ella en el asiento del conductor. Poco después, otro coche sale del estacionamiento y nos adelantamos para continuar por un camino de terracería entre hierbas. Antes de esto, estamos parados frente a los coches estacionados cuando una señorita, al salir en su auto, golpea tres veces un coche adyacente. Observo que el de aquella mujer está dañado en su parte frontal, pero ella, imperturbable, se retira.
Le ruego a Carmelita que me baje en el camino. Abro la puerta, al reiniciar la marcha alcanzo a empujar la puerta para cerrarla. Comienzo a caminar en la oscuridad, admirando el hermoso cielo y la luna. Sin embargo, la hierba crecida me impide ver la brecha del camino y pronto me pierdo; no encuentro el estacionamiento para iniciar la exploración. Busco la linterna y me percato que la olvidé en el asiento del coche.
A tientas ingreso a una propiedad privada; un grupo de jóvenes, con aspecto de intoxicados y bebidas en mano, sale tambaleándose para bloquearme el paso. Me acosan con ademanes y palabras en inglés, preguntándome quién soy, adónde voy, qué quiero, cómo llegué ahí. Temeroso, uno de ellos gira su cuerpo y levanta el brazo para señalar un anuncio de color blanco, en el centro, una mano dentro de un círculo rojo con línea transversal. Estoy en un lugar prohibido, una fábrica agrícola con maquinaria pesada. El portón de entrada estaba cerrado desde temprano y la barda que rodea la propiedad mide más de tres metros; es físicamente imposible haber cruzado. Quiero irme, pero me lo impiden. Me rodean con preguntas cerradas, intentando descifrar cómo había logrado entrar pues era imposible emerger del fondo de la Tierra. La tensión en el ambiente, cierra el espacio a mi alrededor, sin opción de escape.
Me llevan a una cochera con una caseta, creen que puedo hacerles daño. Cuando les digo que soy escritor, sus rostros muestran curiosidad y bajan la guardia. Comienzan a preguntar sobre mis libros y temas de escritura, toda la conversación en inglés. Intento decir mi tema favorito, pero no hallo la palabra correcta. Busco papel y pluma; me dan un trozo con anotaciones, y en un espacio escribo esotérico y repito la palabra aliviado. Entonces ellos responden en coro “esotérico” con sorpresa y alegría, conscientes de que no represento peligro. Reímos juntos.
Al amanecer, el cielo es un sendero enmarcado por las aves y el sol radiante. El rancho está desierto; camino hacia la casa donde habíamos llegado ayer. Al abrir la puerta, los muebles ya no están y mis familiares tampoco. Pienso que mis papás están preocupados por mi ausencia desde anoche. Salgo a caminar y ahora la fábrica agrícola es un campo verde lleno de hombres, mujeres y niños que irradian paz.
A lo lejos, el joven que me dio el papel, hace una señal con la mano para que lo acompañe; me dice que no me iré sin despedirme de sus Nanahualtin. Llegamos a un lugar con tres ancianas, poseedoras de conocimientos ancestrales. Nos saludamos y ellas me dan estas instrucciones:
— “Siéntate en la mecedora”
— “Ahora pon tu mano derecha en el corazón”
— “Cierra los ojos y respira lento”
— “Levántate y siéntate tres veces”
Mientras tanto, las abuelas oran con un canto fuera de órbita, al mismo tiempo que me entregan un ritual de sanación. Permanezco sentado en la mecedora, junto mis manos en forma de oración sobre la panza y me rocían con flor de naranja. Siento y disfruto ese aroma.
Entonces despierto en mi sillón mágico, lleno de satisfacción, agradecimiento, paz y felicidad.
Instagram: ortegaame
Obras publicadas: Ojos de vida / Ser divergente / La invención de octubre 2023 / El crujido del tiempo / Leer enamora el alma / Nimrod y elocuencia / El arancel del Mictlán / Narrativas oníricas.



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