RUBÉN DARÍO RAMÍREZ ARROYAVE - TEORÍA CENTRADA EN EL CLIENTE DE CARL ROGERS
Teoría basada en el cliente
Forma de acercamiento psicológico desde la Perspectiva de Rogers
La humanidad esa palabra que representa para muchos esperanza. Esperanza que significa el paso de la historia no solo por lo que implica la sociedad, la cultura, el avance tecnológico sino también aquello que determina al ser humano en su naturaleza intima, es decir en su interioridad donde se movilizan emociones, maneras particulares de ser y de estar.
Al hablar de la intimidad del ser humano en su quehacer desde el pensamiento y la voluntad, hay que preguntarnos si la Psicología como ciencia ha sido capaz de responder a los tales asuntos internos que se determinan en la voluntad interior del ser humano. La respuesta es que que sí, en tanto esta la naturaleza de la psicología como ciencia: desvelar aquello que ocultamente pervive en el ser íntimo del ser humano y lo cual determina en ocasiones sus acciones externas.
Lo interno es incluso el mismo ser de lo que acontece en lo externo, es esa extraña realidad entre idea y realidad. Lo que moviliza el lenguaje como la manera de integrar lo que se piensa y lo que se dice, es la clave de la interpretación incluso psicológica. (Daros, 2008)
La mirada propositiva denotada de esta posición del filósofo, y deteniéndonos un poco en el asunto en cuestión, permite que fluya otra idea, que anclada en la reflexión de contacto entre la psicología y el paciente augura ya otra manera de entender dicho contacto.
El contacto formal entre paciente y el Psicólogo ha estado ahí en la reflexión sobre todo en aquello que implica otros asuntos relacionados con los lenguajes formales que incluso como estructura posicional denotan una manera de referir el concepto de enfermedad, pero también la mirada a los ciclos de observación, análisis, resultados, conversaciones y entrega de procedimientos médicos o exponentes de los hallazgos durante un cierto proceso de seguimiento, que siendo necesarios en todo proceso de interpretación del acompañamiento, en la posición de Rogers se debe volcar la mirada a otro asunto que dentro de la terapia acerque a otras concepciones o métodos de referir la mencionada terapia, por lo tanto el autor así lo describe cuando dice:
Sin duda alguna, el ejercicio de la terapia es algo que requiere un desarrollo personal ininterrumpido por parte del terapeuta; y esto a veces es doloroso, aunque en definitiva resulta siempre satisfactorio. También me gustaría mencionar la importancia cada vez mayor que la investigación ha llegado a adquirir para mí. La terapia es una experiencia en la que puedo abandonarme a mi propia subjetividad; la investigación, en cambio, me exige mantenerme a distancia y tratar de enfocar esta rica experiencia subjetiva con objetividad y aplicar los métodos científicos para determinar si no me he engañado.
Tengo la convicción cada vez más firme de que, en el futuro, descubriremos leyes de la personalidad y de la conducta que llegarán a ser tan significativas para el progreso o la comprensión humanas como lo son hoy las leyes de la gravedad o de la termodinámica. (Rogers , 1992, pág. 23)
Lo anteriormente referido de (Rogers , 1992, pág. 23) permite ver la necesidad reiterada en el autor no de abandonar los registros investigativos, sino de confabular la ciencia con otras alternativas menos positivistas para denotar un acompañamiento humano sin renunciar a la idea de un ejercicio implicado desde la subjetivación que lo da la escucha, en la observación y la descripción y la profundización en las posiciones que surgen del lenguaje como recurso que siempre muestra a fondo aquello que no se vislumbra a simple vista.
(Rogers, 1972, pág. 34), Propuso entonces integrar la ciencia con los procedimientos de atención psicoterapeuta, en otros posibles ambientes de subjetivación de la atención denominada “Psicoterapia centrada en el cliente”. En esta Psicoterapia también denominada por él como no directiva, el Psicólogo se permitió determinar recursos terapéuticos fundados y constituidos en la misma persona.
Para el autor es relevante el hecho de que se pueda acceder a una conversación mediante un acercamiento de empatía, lo cual resulta muy interesante esto teniendo en cuenta que el temor es algo que está ahí latente cuando se trata de propiciar espacios con psicólogos por el prejuicio frente a lo que significa desvelar el alma. El autor así lo describe cuando dice:
Pienso que esta apertura a la percepción de lo que existe en este momento en uno mismo y en la realidad es un elemento importante en la descripción de la persona que emerge de la terapia. Quizá pueda imprimir un significado más vívido a este concepto con algunos ejemplos de una entrevista grabada. En la cuadragesimoctava entrevista, un joven profesional señaló que se había vuelto más sensible a algunas de sus sensaciones corporales y a otros sentimientos, después de haber puesto en común aquello que mediante la empatía logró comunicar, apuntó que es muy útil en la terapia hablar de lo que se siente sin presión. (Rogers, 1972, pág. 58)
Este caso deja ver como el terapeuta Estadounidense encausó la cuestión de que las personas se definen a través de la observación y la evaluación de sus propias experiencias, lo que para (Rogers , 1992) es el Self: concepto de sí mismo que la persona anhela y al cual le asigna un valor superior, y que se establece en esos estados de conciencia de su propia naturaleza y que al expresarse se da ese cruce a la conciencia de su realidad no solo ontológica sino también critica en el sentido de la observación que establece sobres su propia imagen.
Soy más eficaz cuando puedo escucharme con tolerancia y ser yo mismo. Con el transcurso de los años he adquirido una mayor capacidad de autoobservación que me permite saber con más exactitud que antes lo que siento en cada momento: puedo reconocer que estoy enojado o que experimento rechazo hacia esta persona, que siento calidez y afecto hacia este individuo, que estoy aburrido y no me interesa lo que está pasando, que estoy ansioso por comprender a este individuo o que mi relación con determinada persona me produce ansiedad y temor. Todas estas actitudes son sentimientos que creo poder identificar en mí mismo. En otras palabras, creo que soy más capaz de permitirme ser lo que soy. ( (Rogers, 1972)
La empatía entonces para este prestigioso autor es la capacidad de generar mediante el habla y las posturas comunicativas unos ademanes que permitan la referencia de contacto. Contacto que de alguna u otra manera advierte de manera insólita la posibilidad de relacionarse médiate la palabra oral o gestual con la ansiedad e incluso el dolor que advierte la conducta interior del atendido.
Esta terapia centrada en el cliente advierte una condición esencial y es la que desde el arte de la representación se denomina la “perspectiva de apoyo” esta consiste en ver reflejado la condición del cliente en la conversación, los gestos y sobre todo en lo que narra. Aquí se determina en la posición del autor la idea de que las personas se muestran, expresan o reflejan a través de la observación y la evaluación de sus propias experiencias de vida; Lo mismo que en el arte ese recurso que deja ver la intencionalidad del artista prescrito en su obra.
Este teórico quien deviene y se inscribe en esta opción relevante del análisis del ser humano retoma de otras corrientes algunos elementos sustanciales que apoyan el ejercicio que determina el concepto de persona en la relación: ser humano y psicoterapeuta, a saber:
Del naturalismo admite desde la posición de (Rousseau , 1973) el concepto de bondad innata del ser humano, esto significó desde la filosofía una cuestión que implicaba que toda acción corrupta en el individuo ha sido determinada no por la ausencia de voluntad sino por la incapacidad de reconocer que desde adentro hay un influjo a cualquier ejercicio de bondad. Para (Rogers, 1972) este concepto significó el hecho de darle realce a ese innatismo justo y de ahí tratar de destacar mediante los tales procedimientos de empatía manifestados en el lenguaje la manera de sacar a relucir no solo el asunto que implica dolor sino aquello que además potenciaba la voluntad, es decir la habilidad para inducir a actos de autorreflexión con ayuda de la terapia que se desprende del mismo diálogo.
Del Psicoanálisis y de la posición de Freud y de otros como Theodore Reich determina una manera de atención basada en los conceptos de máscara, esos velos que como fachadas muestran realidades que no permiten que aparezca la verdad que desea ser expresada. Esta posición es muy interesante y es muy aportante para reflexionar en este tipo de psicoterapia, ya que la falta de confianza o de solidaridad con el paciente puede admitir el apelar a este tipo de recursos que a modo de disfraz no permita desvelar lo que inconscientemente no se quiere mostrar.
En este punto entonces es muy importante afirmar que (Rogers, 1972), pretendió sobretodo que la máscara no fuera protagonista en el ejercicio conversacional como terapia que esta no fuera necesaria, sino que la confianza admitiera el proceso de acercamiento.
También el autor se valió de otros procesos como la terapia Gestalt con la cual consiguió identificar el asunto del devenir, de la transmutación de los hechos y del influjo de la individualidad que lleva cualquier experiencia sensitiva o sensorial y la respectiva capacidad para concientizarlas en la realidad particular del ser humano.
Se ve también la posición del autor en cercanía con Heidegger y la posición de este en lo que refiere al existencialismo como tendencia a manifestar estados anímicos basados en la propia experiencia.
la existencia es una encrucijada letal cuando se deja al margen de la comunión con otros ese ser que se establece dentro como si prisionera de la propia naturaleza no fuera expandible a la exteriorización de la propia realidad. La palabra es mágica en cuanto a la definición no ya metafísica de las acciones sino de la constante necesidad de ponerla en el ahí de la oralidad y de quien esté dispuesto a escuchar lo dicho. (Heidegger , 2004)
Un existencialismo que denota la realidad camuflada de la vida de los seres humanos reflejo de esa intimidad confundida, perdida y en ocasiones abaratada por la pregunta por la propia vida y su impacto en las decisiones. Frente a este punto es muy interesante sobre todo destacar que para (Rogers, 1972) de esa manera adscrita a la individualización de los casos de acompañamiento al paciente se resuma en la frase “vivir aquí y el ahora”.
Para finalizar el ensayo y con el fin de explicar lo referido desde la teoría de Rogers, se pone un caso construido de manera literaria, es decir un caso ficcional que permita explicitar un poco lo relato dentro de lo referido en el texto.
Caso pedagógico literario de ejemplificación del discurso teórico
de la teoría basaba en el cliente
… Y es que siempre se ha dicho y se ha debatido sobre el uso de los conceptos teóricos en esta instancia clínica, sin embargo, quiero decirles que para que un cliente se sienta saludable va mucho más allá que el uso de instrumentos teóricos o conceptos dados por doctores de escritorios. Son necesarias, sí. Pero el mejoramiento de las condiciones de una persona no depende solo de la experticia académica y teórica. Les proveo un ejemplo:
Un día como cualquiera a mi consultorio llegó un cliente, desde que puso un pie en mi oficina supe inmediatamente que requería de mi escucha.
Lo atendí durante 46 minutos. Su mejoramiento no iba a depender de ningún teórico. Solo lo atendí, pero en el sentido literal de la palabra. La atención a él fue diferente a cualquier asistente a un paciente con problemas de depresión o de estrés. Me metí en su piel. Lo escuché, lo comprendí. (Algo que no es muy común en nuestro medio). El tiempo se detuvo un momento cuando en sus ojos noté algo diferente: Una conexión extraordinaria. El placer que sentía era transmitido de una forma abierta. Sus palabras fluían no como un paciente sino como alguien cercano que quería ya exponer su vida. Todos mis estudios y mis consultas las seguía al pie de la letra según los postulados teóricos de los grandes psicólogos y psicoanalistas como Skinner o el gran Freud, hasta el ruso Ivan Pavlov. Pero ese momento era mío. Era la forma de salirme de mí, de dejar por un momento la academia. Y sí, la defiendo mucho. Ustedes, estudiantes míos, lo saben. Pero ese día aprendí otra clase de terapia, una terapia que va más allá de las posiciones clínicas o de terapias validadas por la normatividad. El ser humano es una encrucijada que se desenreda cuando vemos más allá de nosotros mismos. Es una alteridad continua. Es la ética del espejo. La solemnidad del otro. Así, un martes de consulta normal para mí se convirtió en una terapia mutua. Una psicología que aprende y no pretende axiológicamente escudriñar al otro sin mirar al otro.
Esta perspectiva es la que les traigo hoy. El mejoramiento de las condiciones humanas no depende sino de lo humano, una mirada al lado solo provoca un dictamen pueril. La psicología es más que un sistema de conductas teóricas que seguir, es una proyección de lo humano en nuestra vida. Somos responsables de herir o de curar, a veces herimos más que curar cuando sobreponemos en el otro nuestra perspectiva cuando el otro no es el protagonista. Un sistema de otredad que permita encontrarnos a nosotros mismos en el otro. Así, el quehacer psicológico funge en la forma en cómo nos inmiscuimos en el otro no desde nosotros y regulaciones infructuosas sino desde la comprensibilidad y la fusión de horizontes que nos lleva al otro y que ayuda al otro.
Por tanto, mis queridos estudiantes, con esto no les digo que dejen atrás la academia, sino que consideren al otro, sean uno con ellos. Ellos buscan ayuda, así que ayudemos a ayudar. Lloremos con ellos, sangremos con ellos, muramos con ellos y vivamos con ellos.
Nos vemos el martes. Gracias por venir.
Referencias.
Rogers , C. (1992). El proceso de convertirse en persona: mi técnica terapeutica. Buenos Aires: Paidós.
Rogers, C. (1972). El proceso de convertirse en persona. Madrid, España: Paidós.
Rogers, C. (1972). Psicoterapia centrada en el cliente . Buenos Aires : Paidós.
Rousseau , J. J. (1973). Las confesiones . Madrid: Orión .
Heidegger , M. (2004). Cuadernso negros. Madrid: Trotta .
Daros, W. (04 de septiembre de 2008). www.google.com,. Obtenido de www.google.com: https://williamdaros.files.wordpress.com/2009/08/daros-w-r-de-la-introspecion-a-la-interioridad.pdf
Forma de acercamiento psicológico desde la Perspectiva de Rogers
La humanidad esa palabra que representa para muchos esperanza. Esperanza que significa el paso de la historia no solo por lo que implica la sociedad, la cultura, el avance tecnológico sino también aquello que determina al ser humano en su naturaleza intima, es decir en su interioridad donde se movilizan emociones, maneras particulares de ser y de estar.
Al hablar de la intimidad del ser humano en su quehacer desde el pensamiento y la voluntad, hay que preguntarnos si la Psicología como ciencia ha sido capaz de responder a los tales asuntos internos que se determinan en la voluntad interior del ser humano. La respuesta es que que sí, en tanto esta la naturaleza de la psicología como ciencia: desvelar aquello que ocultamente pervive en el ser íntimo del ser humano y lo cual determina en ocasiones sus acciones externas.
Lo interno es incluso el mismo ser de lo que acontece en lo externo, es esa extraña realidad entre idea y realidad. Lo que moviliza el lenguaje como la manera de integrar lo que se piensa y lo que se dice, es la clave de la interpretación incluso psicológica. (Daros, 2008)
La mirada propositiva denotada de esta posición del filósofo, y deteniéndonos un poco en el asunto en cuestión, permite que fluya otra idea, que anclada en la reflexión de contacto entre la psicología y el paciente augura ya otra manera de entender dicho contacto.
El contacto formal entre paciente y el Psicólogo ha estado ahí en la reflexión sobre todo en aquello que implica otros asuntos relacionados con los lenguajes formales que incluso como estructura posicional denotan una manera de referir el concepto de enfermedad, pero también la mirada a los ciclos de observación, análisis, resultados, conversaciones y entrega de procedimientos médicos o exponentes de los hallazgos durante un cierto proceso de seguimiento, que siendo necesarios en todo proceso de interpretación del acompañamiento, en la posición de Rogers se debe volcar la mirada a otro asunto que dentro de la terapia acerque a otras concepciones o métodos de referir la mencionada terapia, por lo tanto el autor así lo describe cuando dice:
Sin duda alguna, el ejercicio de la terapia es algo que requiere un desarrollo personal ininterrumpido por parte del terapeuta; y esto a veces es doloroso, aunque en definitiva resulta siempre satisfactorio. También me gustaría mencionar la importancia cada vez mayor que la investigación ha llegado a adquirir para mí. La terapia es una experiencia en la que puedo abandonarme a mi propia subjetividad; la investigación, en cambio, me exige mantenerme a distancia y tratar de enfocar esta rica experiencia subjetiva con objetividad y aplicar los métodos científicos para determinar si no me he engañado.
Tengo la convicción cada vez más firme de que, en el futuro, descubriremos leyes de la personalidad y de la conducta que llegarán a ser tan significativas para el progreso o la comprensión humanas como lo son hoy las leyes de la gravedad o de la termodinámica. (Rogers , 1992, pág. 23)
Lo anteriormente referido de (Rogers , 1992, pág. 23) permite ver la necesidad reiterada en el autor no de abandonar los registros investigativos, sino de confabular la ciencia con otras alternativas menos positivistas para denotar un acompañamiento humano sin renunciar a la idea de un ejercicio implicado desde la subjetivación que lo da la escucha, en la observación y la descripción y la profundización en las posiciones que surgen del lenguaje como recurso que siempre muestra a fondo aquello que no se vislumbra a simple vista.
(Rogers, 1972, pág. 34), Propuso entonces integrar la ciencia con los procedimientos de atención psicoterapeuta, en otros posibles ambientes de subjetivación de la atención denominada “Psicoterapia centrada en el cliente”. En esta Psicoterapia también denominada por él como no directiva, el Psicólogo se permitió determinar recursos terapéuticos fundados y constituidos en la misma persona.
Para el autor es relevante el hecho de que se pueda acceder a una conversación mediante un acercamiento de empatía, lo cual resulta muy interesante esto teniendo en cuenta que el temor es algo que está ahí latente cuando se trata de propiciar espacios con psicólogos por el prejuicio frente a lo que significa desvelar el alma. El autor así lo describe cuando dice:
Pienso que esta apertura a la percepción de lo que existe en este momento en uno mismo y en la realidad es un elemento importante en la descripción de la persona que emerge de la terapia. Quizá pueda imprimir un significado más vívido a este concepto con algunos ejemplos de una entrevista grabada. En la cuadragesimoctava entrevista, un joven profesional señaló que se había vuelto más sensible a algunas de sus sensaciones corporales y a otros sentimientos, después de haber puesto en común aquello que mediante la empatía logró comunicar, apuntó que es muy útil en la terapia hablar de lo que se siente sin presión. (Rogers, 1972, pág. 58)
Este caso deja ver como el terapeuta Estadounidense encausó la cuestión de que las personas se definen a través de la observación y la evaluación de sus propias experiencias, lo que para (Rogers , 1992) es el Self: concepto de sí mismo que la persona anhela y al cual le asigna un valor superior, y que se establece en esos estados de conciencia de su propia naturaleza y que al expresarse se da ese cruce a la conciencia de su realidad no solo ontológica sino también critica en el sentido de la observación que establece sobres su propia imagen.
Soy más eficaz cuando puedo escucharme con tolerancia y ser yo mismo. Con el transcurso de los años he adquirido una mayor capacidad de autoobservación que me permite saber con más exactitud que antes lo que siento en cada momento: puedo reconocer que estoy enojado o que experimento rechazo hacia esta persona, que siento calidez y afecto hacia este individuo, que estoy aburrido y no me interesa lo que está pasando, que estoy ansioso por comprender a este individuo o que mi relación con determinada persona me produce ansiedad y temor. Todas estas actitudes son sentimientos que creo poder identificar en mí mismo. En otras palabras, creo que soy más capaz de permitirme ser lo que soy. ( (Rogers, 1972)
La empatía entonces para este prestigioso autor es la capacidad de generar mediante el habla y las posturas comunicativas unos ademanes que permitan la referencia de contacto. Contacto que de alguna u otra manera advierte de manera insólita la posibilidad de relacionarse médiate la palabra oral o gestual con la ansiedad e incluso el dolor que advierte la conducta interior del atendido.
Esta terapia centrada en el cliente advierte una condición esencial y es la que desde el arte de la representación se denomina la “perspectiva de apoyo” esta consiste en ver reflejado la condición del cliente en la conversación, los gestos y sobre todo en lo que narra. Aquí se determina en la posición del autor la idea de que las personas se muestran, expresan o reflejan a través de la observación y la evaluación de sus propias experiencias de vida; Lo mismo que en el arte ese recurso que deja ver la intencionalidad del artista prescrito en su obra.
Este teórico quien deviene y se inscribe en esta opción relevante del análisis del ser humano retoma de otras corrientes algunos elementos sustanciales que apoyan el ejercicio que determina el concepto de persona en la relación: ser humano y psicoterapeuta, a saber:
Del naturalismo admite desde la posición de (Rousseau , 1973) el concepto de bondad innata del ser humano, esto significó desde la filosofía una cuestión que implicaba que toda acción corrupta en el individuo ha sido determinada no por la ausencia de voluntad sino por la incapacidad de reconocer que desde adentro hay un influjo a cualquier ejercicio de bondad. Para (Rogers, 1972) este concepto significó el hecho de darle realce a ese innatismo justo y de ahí tratar de destacar mediante los tales procedimientos de empatía manifestados en el lenguaje la manera de sacar a relucir no solo el asunto que implica dolor sino aquello que además potenciaba la voluntad, es decir la habilidad para inducir a actos de autorreflexión con ayuda de la terapia que se desprende del mismo diálogo.
Del Psicoanálisis y de la posición de Freud y de otros como Theodore Reich determina una manera de atención basada en los conceptos de máscara, esos velos que como fachadas muestran realidades que no permiten que aparezca la verdad que desea ser expresada. Esta posición es muy interesante y es muy aportante para reflexionar en este tipo de psicoterapia, ya que la falta de confianza o de solidaridad con el paciente puede admitir el apelar a este tipo de recursos que a modo de disfraz no permita desvelar lo que inconscientemente no se quiere mostrar.
En este punto entonces es muy importante afirmar que (Rogers, 1972), pretendió sobretodo que la máscara no fuera protagonista en el ejercicio conversacional como terapia que esta no fuera necesaria, sino que la confianza admitiera el proceso de acercamiento.
También el autor se valió de otros procesos como la terapia Gestalt con la cual consiguió identificar el asunto del devenir, de la transmutación de los hechos y del influjo de la individualidad que lleva cualquier experiencia sensitiva o sensorial y la respectiva capacidad para concientizarlas en la realidad particular del ser humano.
Se ve también la posición del autor en cercanía con Heidegger y la posición de este en lo que refiere al existencialismo como tendencia a manifestar estados anímicos basados en la propia experiencia.
la existencia es una encrucijada letal cuando se deja al margen de la comunión con otros ese ser que se establece dentro como si prisionera de la propia naturaleza no fuera expandible a la exteriorización de la propia realidad. La palabra es mágica en cuanto a la definición no ya metafísica de las acciones sino de la constante necesidad de ponerla en el ahí de la oralidad y de quien esté dispuesto a escuchar lo dicho. (Heidegger , 2004)
Un existencialismo que denota la realidad camuflada de la vida de los seres humanos reflejo de esa intimidad confundida, perdida y en ocasiones abaratada por la pregunta por la propia vida y su impacto en las decisiones. Frente a este punto es muy interesante sobre todo destacar que para (Rogers, 1972) de esa manera adscrita a la individualización de los casos de acompañamiento al paciente se resuma en la frase “vivir aquí y el ahora”.
Para finalizar el ensayo y con el fin de explicar lo referido desde la teoría de Rogers, se pone un caso construido de manera literaria, es decir un caso ficcional que permita explicitar un poco lo relato dentro de lo referido en el texto.
Caso pedagógico literario de ejemplificación del discurso teórico
de la teoría basaba en el cliente
… Y es que siempre se ha dicho y se ha debatido sobre el uso de los conceptos teóricos en esta instancia clínica, sin embargo, quiero decirles que para que un cliente se sienta saludable va mucho más allá que el uso de instrumentos teóricos o conceptos dados por doctores de escritorios. Son necesarias, sí. Pero el mejoramiento de las condiciones de una persona no depende solo de la experticia académica y teórica. Les proveo un ejemplo:
Un día como cualquiera a mi consultorio llegó un cliente, desde que puso un pie en mi oficina supe inmediatamente que requería de mi escucha.
Lo atendí durante 46 minutos. Su mejoramiento no iba a depender de ningún teórico. Solo lo atendí, pero en el sentido literal de la palabra. La atención a él fue diferente a cualquier asistente a un paciente con problemas de depresión o de estrés. Me metí en su piel. Lo escuché, lo comprendí. (Algo que no es muy común en nuestro medio). El tiempo se detuvo un momento cuando en sus ojos noté algo diferente: Una conexión extraordinaria. El placer que sentía era transmitido de una forma abierta. Sus palabras fluían no como un paciente sino como alguien cercano que quería ya exponer su vida. Todos mis estudios y mis consultas las seguía al pie de la letra según los postulados teóricos de los grandes psicólogos y psicoanalistas como Skinner o el gran Freud, hasta el ruso Ivan Pavlov. Pero ese momento era mío. Era la forma de salirme de mí, de dejar por un momento la academia. Y sí, la defiendo mucho. Ustedes, estudiantes míos, lo saben. Pero ese día aprendí otra clase de terapia, una terapia que va más allá de las posiciones clínicas o de terapias validadas por la normatividad. El ser humano es una encrucijada que se desenreda cuando vemos más allá de nosotros mismos. Es una alteridad continua. Es la ética del espejo. La solemnidad del otro. Así, un martes de consulta normal para mí se convirtió en una terapia mutua. Una psicología que aprende y no pretende axiológicamente escudriñar al otro sin mirar al otro.
Esta perspectiva es la que les traigo hoy. El mejoramiento de las condiciones humanas no depende sino de lo humano, una mirada al lado solo provoca un dictamen pueril. La psicología es más que un sistema de conductas teóricas que seguir, es una proyección de lo humano en nuestra vida. Somos responsables de herir o de curar, a veces herimos más que curar cuando sobreponemos en el otro nuestra perspectiva cuando el otro no es el protagonista. Un sistema de otredad que permita encontrarnos a nosotros mismos en el otro. Así, el quehacer psicológico funge en la forma en cómo nos inmiscuimos en el otro no desde nosotros y regulaciones infructuosas sino desde la comprensibilidad y la fusión de horizontes que nos lleva al otro y que ayuda al otro.
Por tanto, mis queridos estudiantes, con esto no les digo que dejen atrás la academia, sino que consideren al otro, sean uno con ellos. Ellos buscan ayuda, así que ayudemos a ayudar. Lloremos con ellos, sangremos con ellos, muramos con ellos y vivamos con ellos.
Nos vemos el martes. Gracias por venir.
Referencias.
Rogers , C. (1992). El proceso de convertirse en persona: mi técnica terapeutica. Buenos Aires: Paidós.
Rogers, C. (1972). El proceso de convertirse en persona. Madrid, España: Paidós.
Rogers, C. (1972). Psicoterapia centrada en el cliente . Buenos Aires : Paidós.
Rousseau , J. J. (1973). Las confesiones . Madrid: Orión .
Heidegger , M. (2004). Cuadernso negros. Madrid: Trotta .
Daros, W. (04 de septiembre de 2008). www.google.com,. Obtenido de www.google.com: https://williamdaros.files.wordpress.com/2009/08/daros-w-r-de-la-introspecion-a-la-interioridad.pdf
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