Quien se acuerda
-¿Quién se acuerda que era una cadena trófica? ¿Alguien? ¿No? ya, las cadenas tróficas son interacciones alimentarias. Dentro de las cadenas tenemos tres clasificaciones de individuos…
En la sala. Estaba cansado. Era tan solo la tercera hora, pero me hallaba triste. La Martina acaba de irse y el Lucas se sentó a mi lado. El Hernán estaba guardando maderas en el bolsillo del estuche, de mi guitarra y el Cleme conversaba para atrás. Me eche sobre la mesa y cerré los ojos.
-Los consumidores primarios, se denominan de esta forma a los herbívoros que son los primeros en consumir la energía almacenada en los productores…
Veía un amplio y verde paisaje. Tenía la idea de estar en Japón. Solo se oía el rio correr. La brisa me movía el pelo generando un ambiente agradable. Los arboles se mecían con calma y los pájaros cantaban despreocupados. Yo me adentraba en aquel paisaje. Con las manos en la espalda, dando pasos cortos y lentos, mirando el suelo.
Echaron al Lucas y se paro para irse. Abrí los ojos.
-El depredador tope es aquel que nadie lo depreda, por lo tanto…
Me hallé de nuevo sumido en arboles y naturaleza. Subí a un pequeño puente, hecho de madera roja, apoyé los brazos en la baranda y crucé los pies. Olvide mi mirada en el paisaje, en el cauce de aquel riachuelo. El agua era totalmente cristalina, el rio era pequeño, no más de metro y medio. El sol estaba en el centro del cielo y la suave brisa no se detenía.
Me quedé un buen rato recibiendo el viento en mis ojos, que lo acogían con ternura. Había permanecido en la misma posición por un largo tiempo, en pleno y máximo equilibrio. De pronto decidí caminar más allá.
Una mariposa se pasó frente a mis ojos. Era de colores cálidos y volaba con una elegancia nunca antes vista en una de su especie. Le seguí con la mirada, y luego con el cuerpo. Me llevaba a través de la calma y la soledad de aquel placido paraje.
Llegó el crepúsculo, los últimos rayos dorados atravesaban los arboles haciéndolos brillar por dentro y transformando sus hojas en verdaderos rubíes y esmeraldas. La mariposa se elevo un poco, acto seguido salte para alcanzarla. Agarre algo, pero cuando abrí mi mano empuñada encontré en ella una estrella. Sorprendido, la dejé libre, que volara. Comencé a atrapar más y más de estas. Abrí el puño y agarre un poco de viento, hice girar a las estrellas como yo quería, hacían secuencias hermosas de verdad. Me dio sed, mire el rio con la garganta seca, de pronto un hilo de agua llegó hasta mi, desde el rio se había hecho camino entre el pasto crepuscular, subió por mi cuerpo hasta llegar a mi boca, le di un poco a las sedientas damas nocturnas. Me senté en una nube y comencé a ver como ellas bailaban a mí alrededor.
De un momento a otro pasaron de girar, a seguir un rumbo que era desconocido para mí, enamorándome del cielo y queriendo vivir en él, caminaba mirando hacia arriba. Estire mi brazo con un vaso, cogí un poco de cielo nocturno, me refresqué, echándome en la cabeza un poco de este. Suspire palabras, te extraño.
Éstas, en el aire se mezclaron con todo. De repente me detuve en un claro, las estrellas se habían detenido y giraban en torno a una silueta que conocía muy bien. Se me cayó mi vaso con cielo, desparramándose éste, por todo el pasto lleno de rocío. Y resbaló de mis manos el trozo de nube que hace poco sostenía tan firmemente.
Era un gran círculo delimitado por arboles de hojas verdes y rojas, intercalados entre sí. En el centro un árbol de hojas blancas. A sus pies, los astros jugaban con ella. De repente la abrazaba por la espalda, por la cintura y ella apoyaba su cabeza en mi pecho. El viejo árbol comenzó a soltar sus hojas color marfil, que caían a girar con las pequeñas estrellas. Mi Colomba empezó a tocarlas, expedían melodías tristes cada vez que una hoja era tocada.
-Tanto tiempo sin sentir tu olor.
-Tanto tiempo sin sentir tu amor. Respondió ella
La abrasé más fuerte y le besé el cuello. Las estrellas nos dejaron solos y sonreí. Mi Colomba también lo hizo.
-¿Quieres ir a la luna?
-Solo si voy contigo. Volteó y me miro con ternura. Me pare, la tome en brazos y en uno, dos tres pasos ya habíamos llegado. Nos sentamos y nos quedamos allí.
-¿Vez esa estrella de allá? ¿La más brillante?
-si la veo, ¿Qué pasa con ella?
-Te la regalo, para que nunca me olvides. Estire la mano y la alcancé. Ésta se movía inquieta y tratando de liberarse.
-Shh, tranquila. Te llevo a un lugar hermoso. La estrella se calmo y se dejo llevar. Se la entregue a mi Colomba, ella la recibió con su delicadas manos, dijo gracias. El astro se acomodo en su pecho y lentamente entró en su corazón, desvaneciéndose a través de su cuerpo.
-¿Te acuerdas del día 17 de agosto? aquel día en que mis labios rozaron los tuyos por primera vez y te declare todo lo que sentía por ti.
-¿Cómo olvidarlo?
-Fue el día mas feliz de mi vida, 17 no hay que olvidarse nunca.
-17. Asentí.
Después de esto me dio un largo beso.
-¡Señor Andrés, de pie!
Desperté asustado, más bien sobresaltado.
-Salga a resolver la ecuación acá adelante.
Me pare soñoliento y resolví la ecuación.
-A ver si, despejamos la x, queda x igual a +18 - (2/2) y eso es igual a em… 2/2 igual 1, 18 menos uno…
Mire el piso con tristeza
-¡¿Cuál es la respuesta señor?!
17, la respuesta es 17. Respondí.
En la sala. Estaba cansado. Era tan solo la tercera hora, pero me hallaba triste. La Martina acaba de irse y el Lucas se sentó a mi lado. El Hernán estaba guardando maderas en el bolsillo del estuche, de mi guitarra y el Cleme conversaba para atrás. Me eche sobre la mesa y cerré los ojos.
-Los consumidores primarios, se denominan de esta forma a los herbívoros que son los primeros en consumir la energía almacenada en los productores…
Veía un amplio y verde paisaje. Tenía la idea de estar en Japón. Solo se oía el rio correr. La brisa me movía el pelo generando un ambiente agradable. Los arboles se mecían con calma y los pájaros cantaban despreocupados. Yo me adentraba en aquel paisaje. Con las manos en la espalda, dando pasos cortos y lentos, mirando el suelo.
Echaron al Lucas y se paro para irse. Abrí los ojos.
-El depredador tope es aquel que nadie lo depreda, por lo tanto…
Me hallé de nuevo sumido en arboles y naturaleza. Subí a un pequeño puente, hecho de madera roja, apoyé los brazos en la baranda y crucé los pies. Olvide mi mirada en el paisaje, en el cauce de aquel riachuelo. El agua era totalmente cristalina, el rio era pequeño, no más de metro y medio. El sol estaba en el centro del cielo y la suave brisa no se detenía.
Me quedé un buen rato recibiendo el viento en mis ojos, que lo acogían con ternura. Había permanecido en la misma posición por un largo tiempo, en pleno y máximo equilibrio. De pronto decidí caminar más allá.
Una mariposa se pasó frente a mis ojos. Era de colores cálidos y volaba con una elegancia nunca antes vista en una de su especie. Le seguí con la mirada, y luego con el cuerpo. Me llevaba a través de la calma y la soledad de aquel placido paraje.
Llegó el crepúsculo, los últimos rayos dorados atravesaban los arboles haciéndolos brillar por dentro y transformando sus hojas en verdaderos rubíes y esmeraldas. La mariposa se elevo un poco, acto seguido salte para alcanzarla. Agarre algo, pero cuando abrí mi mano empuñada encontré en ella una estrella. Sorprendido, la dejé libre, que volara. Comencé a atrapar más y más de estas. Abrí el puño y agarre un poco de viento, hice girar a las estrellas como yo quería, hacían secuencias hermosas de verdad. Me dio sed, mire el rio con la garganta seca, de pronto un hilo de agua llegó hasta mi, desde el rio se había hecho camino entre el pasto crepuscular, subió por mi cuerpo hasta llegar a mi boca, le di un poco a las sedientas damas nocturnas. Me senté en una nube y comencé a ver como ellas bailaban a mí alrededor.
De un momento a otro pasaron de girar, a seguir un rumbo que era desconocido para mí, enamorándome del cielo y queriendo vivir en él, caminaba mirando hacia arriba. Estire mi brazo con un vaso, cogí un poco de cielo nocturno, me refresqué, echándome en la cabeza un poco de este. Suspire palabras, te extraño.
Éstas, en el aire se mezclaron con todo. De repente me detuve en un claro, las estrellas se habían detenido y giraban en torno a una silueta que conocía muy bien. Se me cayó mi vaso con cielo, desparramándose éste, por todo el pasto lleno de rocío. Y resbaló de mis manos el trozo de nube que hace poco sostenía tan firmemente.
Era un gran círculo delimitado por arboles de hojas verdes y rojas, intercalados entre sí. En el centro un árbol de hojas blancas. A sus pies, los astros jugaban con ella. De repente la abrazaba por la espalda, por la cintura y ella apoyaba su cabeza en mi pecho. El viejo árbol comenzó a soltar sus hojas color marfil, que caían a girar con las pequeñas estrellas. Mi Colomba empezó a tocarlas, expedían melodías tristes cada vez que una hoja era tocada.
-Tanto tiempo sin sentir tu olor.
-Tanto tiempo sin sentir tu amor. Respondió ella
La abrasé más fuerte y le besé el cuello. Las estrellas nos dejaron solos y sonreí. Mi Colomba también lo hizo.
-¿Quieres ir a la luna?
-Solo si voy contigo. Volteó y me miro con ternura. Me pare, la tome en brazos y en uno, dos tres pasos ya habíamos llegado. Nos sentamos y nos quedamos allí.
-¿Vez esa estrella de allá? ¿La más brillante?
-si la veo, ¿Qué pasa con ella?
-Te la regalo, para que nunca me olvides. Estire la mano y la alcancé. Ésta se movía inquieta y tratando de liberarse.
-Shh, tranquila. Te llevo a un lugar hermoso. La estrella se calmo y se dejo llevar. Se la entregue a mi Colomba, ella la recibió con su delicadas manos, dijo gracias. El astro se acomodo en su pecho y lentamente entró en su corazón, desvaneciéndose a través de su cuerpo.
-¿Te acuerdas del día 17 de agosto? aquel día en que mis labios rozaron los tuyos por primera vez y te declare todo lo que sentía por ti.
-¿Cómo olvidarlo?
-Fue el día mas feliz de mi vida, 17 no hay que olvidarse nunca.
-17. Asentí.
Después de esto me dio un largo beso.
-¡Señor Andrés, de pie!
Desperté asustado, más bien sobresaltado.
-Salga a resolver la ecuación acá adelante.
Me pare soñoliento y resolví la ecuación.
-A ver si, despejamos la x, queda x igual a +18 - (2/2) y eso es igual a em… 2/2 igual 1, 18 menos uno…
Mire el piso con tristeza
-¡¿Cuál es la respuesta señor?!
17, la respuesta es 17. Respondí.
490



Cargando comentarios...