Querido Marcos: Existen tan pocas cosas en la vida que me llenen el alma como tú, existen pocas cosas en la vida que me hagan sentir viva. Existen tan pocas cosas en la vida que se parezcan a la belleza de tu nariz, al largo perfecto de tus pestañas o al corazón que forman tus labios cuando los juntas. A penas te conocí supe que tu estadía a mi lado sería corta, no tenía proyecciones, no teníamos nada en común, y eso era lo mejor de todo, que me enseñaste un mundo diferente donde no se necesita de algo conocido para disfrutar, donde no necesita confianza para fluir, ¡Que hermoso es fluir contigo! que no se necesitan grandes deseos para tener la felicidad, que no se necesita nada más que tu presencia para saber que todo estará bien. No me importa cuánto tiempos te mantengas a mi lado, no me importa si tenemos días malos o incluso si te enfadas por mi mal carácter, solo me importa que cada minuto que estés a mi lado me sigas enseñando que las cosas simples son las más importantes. Gracias por ayudarme a conocerme, porque hasta antes de tu llegada, no sabía que se podía querer tanto. Espero verte pronto para demostrarte todo lo que te he extrañado. Besos. C Javiera A. Aedo Jara
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