Prisionera
Una mirada es la señal que nos acerca.
Cuando me descubrí en ti por vez primera
supe que sería prisionera de tus besos
de tu extraña manera de amar.
Aquella noche de lluvia
tus labios depositaron en mi piel
la adrenalina de un loco deseo.
Ahora sólo me reconozco en otros brazos.
¡Qué importan los tropiezos!
los caminos no pueden desandarse.
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