No Quiero Dar Cuenta
No quiero dar cuenta de aquel muro; aliento impuro ...
de fiera dormida y silueta dispersa.
Muestra sus colmillos, sed de la ruina de alma infecta
que ha descubierto la herida tuya
que supura, y en mi ser comulga.
mientras mi dolor, aliento que anida
se enemista con la ternura, tras la perdida de la huida.
Es dócil comprender, amar o temer
que la sutura de un roto corazón o de la fuerza del sostener
se limita, aunque nos quiera corromper
a la ocurrencia de un respiro celador, o la fe aunada al querer.
No es la prestancia, el día último en el deber,
o los humores de ceniciento acontecer y de otra ruindad
de otras personas, conscientes de castidad
que en su bondad, absurdo o beatitud
nos quisieron sorprender en las puertas de la cenetud.
Pero el creer, constancia pasajera
o no creer, cordel de un alma en pena
en ello es solo astucia, columna y suelo;
sin embargo, entre el friso y el denuedo,
cuando la verdad se escurra, en el azar de una raíz de invierno
será la victoria de una máscara, herida o alimento
que dejamos correr ante el duelo que nos cobija,
en las aguas de la ciénaga que hierve en lo ungido
Y que un día nos vio nacer ante el muro del olvido.
Luis Bustillos

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