No hay opción
Al verlo a los ojos, lo supo, esto no terminaría aquí, esta no sería la última vez y probablemente no sobreviviría a la siguiente. Pero había una forma, acabar con todo, alguien debía morir y no sería ella; pero ¿Cómo? No tenía un plan, no tenía lugar donde ocultar el cuerpo, si es que todo salía bien y de ser así ¿Qué le diría a la policía? ¿Qué su esposo abusivo cayó accidentalmente por el barranco? ¿Que se disparó o apuñaló solo? Era absurdo, pero tan necesario. De pronto volvió en sí, él aún sostenía su rostro, en sus ojos podía ver, la rabia hacía ella contenida. “Gracias por la segunda oportunidad” dijo él, pero todo lo que ella escuchó fue: Gracias por darme más tiempo a tu lado y seguir lastimándote hasta hartarme.
Ella lo supo, no había otra salida, esa segunda oportunidad, la aprovecharía al máximo, él debía morir, y ella pensaría en algo ingenioso, después de todo, no era su primera vez lidiando con una persona violenta.
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