Ni con Piedras
No te llamaré niñato. Ni esa categoría tienes. Sé que estás en la edad del pavo, por eso no te voy a regañar en demasía, entre otros motivos.
Te vi junto a tu flamante bicicleta roja, tus dos amigachos sentados en el poyo del portal, uno degustando un bocadillo de tortilla. Buen provecho.
Tomaste dos piedras y las lanzaste sobre un arbusto dónde plácidamente jugaban dos gorriones, luego otras dos sin importar que yo te mirase y las volviste a lanzar.
Ingrato.
Ni los gorriones te hicieron caso. No huyeron de las cuatro piedras que impactaron a centímetros de ellos.
Cuanto me acuerdo de las palabras de Nuestro Señor Jesús. ¨no os preocupeis por el qué comeréis ¿No alimenta el Padre a los gorrioncillos? Y he aquí vosotros sois más que esos pajarillos¨.
Pues hasta los pájaros te perdieron el miedo y... el respeto.
Fin
Te vi junto a tu flamante bicicleta roja, tus dos amigachos sentados en el poyo del portal, uno degustando un bocadillo de tortilla. Buen provecho.
Tomaste dos piedras y las lanzaste sobre un arbusto dónde plácidamente jugaban dos gorriones, luego otras dos sin importar que yo te mirase y las volviste a lanzar.
Ingrato.
Ni los gorriones te hicieron caso. No huyeron de las cuatro piedras que impactaron a centímetros de ellos.
Cuanto me acuerdo de las palabras de Nuestro Señor Jesús. ¨no os preocupeis por el qué comeréis ¿No alimenta el Padre a los gorrioncillos? Y he aquí vosotros sois más que esos pajarillos¨.
Pues hasta los pájaros te perdieron el miedo y... el respeto.
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