¡Naturaleza humana!
¡Divina oscuridad!
Un día te declaras a favor de tus semejantes, saltas del puente y rescatas vidas. Das el pan a los hambrientos y visitas a los enfermos.
Otro día te das al vicio, te llenas el cuerpo de placeres, derrochas y desafías el orden establecido.
Te tatúas una virgencita en el brazo y vas matando a moros y cristianos en nombre de lo que sea, porque a ti te pega bien la idea.
Otro día te arrepientes y te arrastras en el fango, arrepentido de tus actos. Tratas de redimir tus fechorías con buenas obras. Pides perdón a seres queridos y prometes no volver a caer.
Naturaleza humana ¿Quién te cree?
Vas a volver a caer y lo sabes. Es la esencia de la vida, tener la libertad de elegir.
Por eso peleas en la historia y te apoderas de los oprimidos, porque quieres libertad aunque luego no sepas qué hacer con ella.
Luego que la obtienes, te dedicas a oprimir, porque realmente no eres libre, vienes cargando odio y rencores, y no es suficiente romper las cadenas. Ahora, además, te quieres desquitar.
¡Naturaleza humana! ¿Quién te entiende?
¿Quién sembró tu semilla? No importa que tan derecho crezca el árbol, nunca sabremos cuándo termina por torcerse.
No importa cuánta bondad pueda irradiar en su interior, tanta maldad puede surgir en un pequeño instante y destruirlo todo.
¡Naturaleza humana! Finita e imperfecta.
¡Naturaleza humana! Inquietante, seductora, oscura como una sombra que nunca se muestra tal cuál es.
¡Naturaleza humana! Buscas la grandeza, la juventud, la eternidad. Pero no eres más que espejismo, porque sigues siendo caduca, obsoleta e irremediablemente transitoria. La muerte te persigue a donde vayas y nunca te dejará en paz.
No existe remedio alguno para esta condición, que se vuelve carga en la posteridad.
¡Naturaleza humana!
¡Divina oscuridad!
Lw
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