Mi madre ha muerto.
Mi madre ha muerto, el día de hoy.
No será fácil de superar, no será fácil de olvidar.
Si tan sólo pudiera tenerla una vez más, aquí junto a mí y poderla abrazar. La muerte no se puede evitar, todos vamos a morir y, rápidamente nos van a olvidar.
Cuando yo muera, seguramente nadie llorará por mí; quizá llorarán de alegría, quizá llorarán por hipocresía, ¿Quién sabe?
Jamás pensé en este día, jamás pensé en que ella moriría.
No me preparé para nada, sólo pasó y nada más. Como cuando soplas una vela y su llama se apaga, así fue como pasó. ‘‘Sonrisas bañadas en llanto encontrarás''.
Aún recuerdo con melancolía el día de ayer, que pasó por mí al colegio y me llevo al parque, cómo siempre.
Ella me consentía y me llevaba a dónde quería, aunque fuera muy tarde, ella me llevaría.
Mientras disfrutaba de la fría tarde; ella estaba viendo su novela en el celular. Riendo le dije: ‘‘Venir al parque para ver la novela ya es otro nivel'' Ella se río.
Yo, nada más observaba los autos, motos y a las personas pasar. ¿A dónde irán estas personas ahora? Pensaba yo.
Para mí eran personas sin alma yendo de aquí para allá sin un destino a cuál llegar.
La noche comenzó a caer y nos tuvimos que ir. Al llegar a casa nos pusimos a cenar, de nuevo, había muchas risas durante la cena. Me gustaba verla sonreír, ella sí parecía sonreír con felicidad y no con falsedad.
Aquella noche sólo dije: ‘‘Buenas noches para ti madre, descansa''.
Ella igual me deseo buenas noches y se fue a dormir.
¿Quién diría que sería la última vez que la vería?
A la mañana siguiente desperté con el corazón latiéndome rápidamente; ya era tarde y no escuchaba a mi madre hablarles a los niños para que se prepararan para ir a la escuela. Me levanté y vi qué el sol ya estaba iluminando las plantas del jardín.
Busqué en la habitación de alado a mamá, pero los niños seguían durmiendo.
Como no estaba en esta habitación, fui a la suya, la puerta estaba cerrada, supuse que no se había despertado aún, sin embargo, mi corazón seguía latiendo rápido, el viento de la mañana traía un mal presagio.
Al entrar a la habitación, estaba papá sosteniendo en sus brazos a mamá fuertemente, con lágrimas en los ojos, sollozando... mamá tenía sus brazos colgando.
Dentro de mí, todo se destruyó, como un espejo que se rompió... dejó de brillar el sol, dejó de brillar la luna, dejaron de brillar las estrellas, dejó de existir el color, dejó de existir todo.
Mamá había muerto.
No será fácil de superar, no será fácil de olvidar.
Si tan sólo pudiera tenerla una vez más, aquí junto a mí y poderla abrazar. La muerte no se puede evitar, todos vamos a morir y, rápidamente nos van a olvidar.
Cuando yo muera, seguramente nadie llorará por mí; quizá llorarán de alegría, quizá llorarán por hipocresía, ¿Quién sabe?
Jamás pensé en este día, jamás pensé en que ella moriría.
No me preparé para nada, sólo pasó y nada más. Como cuando soplas una vela y su llama se apaga, así fue como pasó. ‘‘Sonrisas bañadas en llanto encontrarás''.
Aún recuerdo con melancolía el día de ayer, que pasó por mí al colegio y me llevo al parque, cómo siempre.
Ella me consentía y me llevaba a dónde quería, aunque fuera muy tarde, ella me llevaría.
Mientras disfrutaba de la fría tarde; ella estaba viendo su novela en el celular. Riendo le dije: ‘‘Venir al parque para ver la novela ya es otro nivel'' Ella se río.
Yo, nada más observaba los autos, motos y a las personas pasar. ¿A dónde irán estas personas ahora? Pensaba yo.
Para mí eran personas sin alma yendo de aquí para allá sin un destino a cuál llegar.
La noche comenzó a caer y nos tuvimos que ir. Al llegar a casa nos pusimos a cenar, de nuevo, había muchas risas durante la cena. Me gustaba verla sonreír, ella sí parecía sonreír con felicidad y no con falsedad.
Aquella noche sólo dije: ‘‘Buenas noches para ti madre, descansa''.
Ella igual me deseo buenas noches y se fue a dormir.
¿Quién diría que sería la última vez que la vería?
A la mañana siguiente desperté con el corazón latiéndome rápidamente; ya era tarde y no escuchaba a mi madre hablarles a los niños para que se prepararan para ir a la escuela. Me levanté y vi qué el sol ya estaba iluminando las plantas del jardín.
Busqué en la habitación de alado a mamá, pero los niños seguían durmiendo.
Como no estaba en esta habitación, fui a la suya, la puerta estaba cerrada, supuse que no se había despertado aún, sin embargo, mi corazón seguía latiendo rápido, el viento de la mañana traía un mal presagio.
Al entrar a la habitación, estaba papá sosteniendo en sus brazos a mamá fuertemente, con lágrimas en los ojos, sollozando... mamá tenía sus brazos colgando.
Dentro de mí, todo se destruyó, como un espejo que se rompió... dejó de brillar el sol, dejó de brillar la luna, dejaron de brillar las estrellas, dejó de existir el color, dejó de existir todo.
Mamá había muerto.
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