Otra mañana que abro los ojos
y duele despertar.
Otra mañana que pesa más que la anterior,
como si la noche hubiera dejado piedras sobre mi pecho.

Otra vez soñé con tenerte en mis brazos,
pero no pude ver tu carita.
Y me pregunto a quién te hubieras parecido,
cómo habría sido tu sonrisa,
si tus ojitos habrían llevado un pedacito de mí
o un reflejo de alguien más.

Esta vez tenías nombre.
Mi Luz,
mi regalo de la luna.

Y te busqué entre sueños,
porque ahí todavía puedo encontrarte,
aunque sea por un instante,
aunque al despertar vuelvas a escaparte entre mis dedos.

Decime, ¿cómo hago?
¿Cómo me mantengo de pie
si siento que estoy hecha de mil pedazos
y cada uno de ellos sigue buscándote?

290

Cargando comentarios...