18.06.10
Mente desesperada, mente aliviada II
… Y así entre en el cementerio con mi bolso terciado, rosado de monitos alegres que ríen de una estupidez que antes me parecía muy tierno… Miro el desolado paisaje, cientos de tumbas, sepulcros, mausoleos pequeños y cruces podridas enterradas en tierra sin demarcación alguna, junto a algunas flores plásticas ya manchadas por el sol y la humedad. Los árboles pierden sus hojas quedando en pie desnudos, mostrando cuales espinas de peces sus ramas friolentas, parecieran morir, pero solo se desnudan para sentir el viento y la lluvia de un pronto inverno que yo no veré llegar.
Qué casualidad, justo al terminar el camino, a mi costado izquierdo, yace una tumba con una persona de mí mismo nombre, Katarina, solo eso dictan las letras, me quedo un rato pensante y sin formular ideas claras me dirijo en dirección inconclusa, aun destino incierto y a un lugar que nunca he ido y que del sin embargo no volveré. La gente pasa por mi lado, ignorando que me acompaña la muerte, guiando mis pasos a la terminal donde tomaré el bus del suicidio, pagando el boleto con mi sangre al cortarme las venas, para cruzar la frontera de la vida y viajar hasta donde lo desconozco, pero sé que voy bien encaminada.
¿Cuántos muertos? cuantas formas diferentes de morir, hasta en la muerte se conservan las clases sociales, es increíble que hablando de espiritualidad en las iglesias de diezmos y demás, todo sea y se vista de lo contrario.
¿Para qué más vivir? mejor morir.
Me siento en una banca blanca semi enmohecida por el pasar del tiempo que hoy para mí se detendrá, miro los cerros allá a lo lejos y me pregunto, ¿Qué por qué viviendo tantos años aquí en el pueblo, jamás he subido a contemplar el paisaje?, mis ojos se llenan de lágrimas, tengo tanta pena, pero no voy a volver atrás, no… A mi Lado dos árboles, uno que ya perdió todas sus hojas y un pino, este sé que conservara su verde todo el año, frente a mí unas cuantas tumbas separadas como si a las personas que están sepultadas allí las hubieran enterrados y al mismo tiempo olvidado, me gustaría que me contaran que es lo que me espera.
Página 2
Saco la botella y empiezo a beber mientras pienso en nada, el alcohol rápidamente se sube al cerebro, mientras quema mi garganta, la luz del día se ha marchado, un tenue anochecer lúgubre ahora deja caer su manto de seductoras sombras, aquellas que en medio de la oscuridad aún se pueden divisar.  Me dan ganas de vomitar, enciendo un cigarro y dejo que el tiempo se lleve los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses, los años y prontamente, mi vida.
570

Cargando comentarios...