Los impulsos del ánima
Que sueño demasiado...
¿Quién no se ha enterado que vengo de otro mundo?
Aquí la sangre hierve
pinchan los nervios y,
en un segundo,
todo se invierte.
Y el verde de los ojos que fueren
se convierte en mi fuente.
Se me revuelve algo en el vientre.
Loca de atar me encuentro,
mis pies se elevan,
rozan el suelo mas,
algo me retiene
en el terreno de los infieles.
Fuera eso por mi carne humana
demasiado entrelazada con mi alma liviana.
¡Quiere salirse! ¡Tú no la dejas!
Y el agua se me desborda
por las orejas.
Ahora tengo el genio pero,
¿Dónde está el duende
que me entretiene?
Y de repente me sorprende una idea.
Y creo crear una buena pieza.
Y me siento un poco más satisfecha.
Al menos hoy no estuvo de más
la desobediencia a la consciencia
por andar persiguiendo un ideal.
¿Quién no se ha enterado que vengo de otro mundo?
Aquí la sangre hierve
pinchan los nervios y,
en un segundo,
todo se invierte.
Y el verde de los ojos que fueren
se convierte en mi fuente.
Se me revuelve algo en el vientre.
Loca de atar me encuentro,
mis pies se elevan,
rozan el suelo mas,
algo me retiene
en el terreno de los infieles.
Fuera eso por mi carne humana
demasiado entrelazada con mi alma liviana.
¡Quiere salirse! ¡Tú no la dejas!
Y el agua se me desborda
por las orejas.
Ahora tengo el genio pero,
¿Dónde está el duende
que me entretiene?
Y de repente me sorprende una idea.
Y creo crear una buena pieza.
Y me siento un poco más satisfecha.
Al menos hoy no estuvo de más
la desobediencia a la consciencia
por andar persiguiendo un ideal.
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