Basta una sola

para llenar el vasto mar,

de una tristeza inexplicable,

una que el corazón no sabe nombrar.

Dios,

¿qué pena es esta

que apaga la flama de mi alma,

esta vuelve ceniza la esperanza

y pesa más que el silencio?

Una gran decepción ¿Tal vez?

puede alzar tal escándalo,

romper promesas en ecos,

y sembrar colera donde hubo fe.

¿Calumnias?

Tal vez solo eso:

Un torpe intento de justificar

a quien quise,

a quien entregué

todas mis esperanzas,

con mentiras piadosas

–Para intentar convencerme a mí misma–.

Y aquí estoy,

con las lágrimas resbalando por mis mejillas,

no por odio –Tal vez–

sino por amor mal herido

que aún no aprende a irse

después de ver la mala cara de la moneda .

J. Felix

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