Florece la primavera en mi verde y rico país,
parpadean las mariposas que andan libres por allí.
El calor del inti y el mate no me dejan mentir. 
Ahorita estoy pensando en no sé, huir... 
quizás en otro lado la cosa no esté así, 
y no crean que hablo de la primavera, sino de mí. 
Los brotes de las flores hacen que me ponga así,
y el aleteo de las mariposas despierta todo mi sentir. 
Mi juego de palabras me regala nostalgia a mí, 
me deja por unos segundos volver a donde yo nací. 
Qué gracia tan bella correr por el jardín, 
qué pureza y qué congoja se esparcen dentro de mí. 
Es que esta primavera que se instala hoy aquí, 
me traslada lentamente a verme espléndida y feliz. 
Tan pequeña y tan amada, inocente y despreocupada,
loca, alegre y colmada de ilusiones por cumplir. 
Así es como florecía mi yo, en el lugar donde nací.  
 
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