Entre el amor y la soledad
Que distintos somos cuando estamos solos. Cuando estamos acostumbrados a compartir nuestra vida con alguien más. Cuando elegimos salir con otras personas, pero no está nuestra persona. Que distintos somos cuando nos encontramos lejos de nuestro amor, nuestro complemento… nuestra otra mitad. Pasan los días y las horas, y el sentimiento es cada vez más profundo. Las distancias se dividen en kilómetros, pero el corazón se mantiene pleno al escuchar tu voz. Qué maravilloso es el amor. Qué maravilloso es compartir mi vida con vos. No se explicar lo que siento cuando no estas a mi lado, pero si puedo decirte que es como un vacío que no se completa con nada. Puedo estar en una cancha, con mi hermana o incluso mi sobrina, pasando el rato, viendo rodar la pelota, niños jugando, riendo y corriendo a la vez, pero si no estás ahí, física o virtualmente, ese escenario que podría ser de película, se resume en un gran vacío. Te extraño, amor mío. Extraño nuestro tiempo compartido. Extraño verte, besarte y fundirnos en un abrazo de pies a cabeza. Extraño despertarme a tu lado. Extraño nuestra rutina.
La pandemia, esa maldita pandemia que abrió nuevos caminos para nosotros, también nos distanció. Y duele saber que cada vez falta más para coincidir en el mismo pueblo, en el mismo patio, en el mismo cuarto.
Sé que cada día que pasa, es un día menos para volverte a ver. Y te aseguro, amor mío, que ansío cada fin de semana para volverte a ver.
La pandemia, esa maldita pandemia que abrió nuevos caminos para nosotros, también nos distanció. Y duele saber que cada vez falta más para coincidir en el mismo pueblo, en el mismo patio, en el mismo cuarto.
Sé que cada día que pasa, es un día menos para volverte a ver. Y te aseguro, amor mío, que ansío cada fin de semana para volverte a ver.
220
Cargando comentarios...