Esta cumbre conocida, es en ella que mis sigilos de siglos más soñados, se adhieren a su cuerpo como si de tatuajes se trataran. Vislumbré el reguero de un Amor, y me vi danzar entre la duermevela. Callado, sereno, fui inevitable en otros ayeres conocidos. Tan sólo soy sombra de frenesí, como una claridad que no nace sino en el si no, ya de romperse como una muñequita de cerámica. Danzante enemigo riguroso, bebe la hiel de mi carne lechosa; y riégame entre tus fauces con la gloria del soñante más amado, por entre nosotros dos. Por entre el ser que es y será más puro, de todos tus conocidos y desconocidos.
Kilómetros de Guanábanas
30 de abril de 2026·1 min de lectura
Cargando contenido...
170
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar y formar parte de esta comunidad
Iniciar SesiónCargando comentarios...