Kalgrim, el \"tempestad\" (cap 6)
Sexta aventura: Shaky, la “muerte”
Hacía mucho tiempo que el vagabundo no escuchaba esa melodiosa voz, solamente podría pertenecer a un personaje del pasado.
-Shaky- susurró Kalgrim un poco angustiado e intentando no perder la calma ante esa legión de cadáveres que rodeaban a él y a la niña.
El hombre presenció como una sombra a lo lejos tomaba la forma de una mujer ante sus ojos mientras apartaba a sus subordinados al acercarse lentamente.
-Seelie, sube a mis hombros- dijo este con un tono de seriedad indescriptible.
La niña estaba asustada, y sin hacer ni un solo movimiento brusco obedeció, podía sentir como la misma presencia de aquella mujer la presionaba e intimidaba, pero su corazón casi se para al ver aquellos ojos negros como la noche y profundos cual océano.
-Kalgrim, ¿podemos irnos ya de aquí?, tengo miedo- dijo con u hilo de voz.
El vagabundo no le quiso decir que el también lo tenía, y aun peor, la espada de Sektis aún le impedía mover el brazo izquierdo, pero no le habían dado tiempo para quitarse sus guanteletes, así que antes de que la mujer pronunciara cualquier cosa, Kalgrim golpeó a uno de los lacayos putrefactos de su derecha, este voló arrastrando a los otros detrás de él en un torbellino de aire, todavía quedaba una vía de escape.
Mientras corría desesperado por un terreno en donde cientos de manos comenzaban a sobresalir de la tierra, Kalgrim pensó.
-Que vergüenza, estoy huyendo.
Al cabo de un rato, aquellas terroríficas criaturas no aparecían, de modo que el vagabundo dejó que su acompañante se bajara y se escondieron detrás de unos árboles muertos que habían caído hace mucho tiempo atrás cuando su vida había acabado, de repente se oyó un carruaje que iba por un sendero resguardado por soldados de algún rey haciendo el típico ruido de placas chocándose entre sí, además había un hombre que gritaba sin cesar, el vagabundo prestó un poco de atención a este y logró entender unas palabras que le hicieron creer que los milagros existían.
-¡Su alteza!, ¿donde está?
Kalgrim, que estaba sentado al lado de la niña, la tomó de la mano y la llevó a donde había oído el carruaje, en efecto, ahí se encontraba un suntuoso vehículo acompañado por un pequeño escuadrón de caballeros con sus mandobles desenvainados. Resultó ser un comité de búsqueda de la princesa, que abrazó al hombre que gritaba, era su mayordomo junto con un soldado lleno de vendas.
-Heimglin, sabía que no nos abandonarías.
El vagabundo se sorprendió al ver que Seelie no se equivocaba con aquel soldado.
Pero la felicidad se desvaneció cuando aquella hermosa y esbelta mujer de piel inhumanamente blanca, se hallaba caminando hacia el grupo con guadaña en mano y vestida con una armadura negra aparentemente mágica.
-sh…sh…Shaky la “muerte”, la mujer maldita que mata todo aquello que la toca-dijo uno de los soldados mientras temblaba de terror.
-¡No olvidaré que me hayas rechazado, Kalgrim!-dijo esta.
Todos miraron sorprendidos al vagabundo, que aún tembloroso dijo.
-Evitar que me beses para no morir no es rechazo.
La mujer frunció el seño y luego apareció justo delante del soldado que habló, por suerte, Kalgrim bloqueó la guadaña con su guantelete y evitó que el soldado perdiera la cabeza (literalmente).
Una batalla increíble entre dos personas sobrehumanas comenzó frente al carruaje. El grupo aterrorizado por el poder de ambos contendientes, huyó a toda velocidad cuando Kalgrim les dijo después de empujar a Shaky con una mano.
-Váyanse sin mí, la seguridad de Seelie me importa más.
La niña gritó el nombre del vagabundo, que sólo giró la cabeza para sonreírle, después de empujar a la misteriosa mujer con una patada.
-Nos volveremos a ver, Seelie- pensó justo antes de ver como la mujer se abalanzaba hacia él. Con facilidad pudo bloquear la guadaña con su mano derecha, pero era un ataque falso y la mano de Shaky tocó el pecho de su oponente ya que el brazo izquierdo del vagabundo no respondió.
Como ya el carruaje estaba muy lejos, la mujer se sintió demasiado perezosa como para iniciar una persecución, sólo se dirigió a su cabaña oculta en esa tierra muerta y mientras el cuerpo inerte de Kalgrim se desplomaba contra el suelo, la mujer soltó una risotada y luego añadió.
-Cerdo, si no hubieses hecho tanto escándalo les habría advertido.
En ese momento, Kalgrim sintió un agradable frío que le llevaba a la completa oscuridad justo después de decir con su último aliento.
-Al menos está a salvo.
Hacía mucho tiempo que el vagabundo no escuchaba esa melodiosa voz, solamente podría pertenecer a un personaje del pasado.
-Shaky- susurró Kalgrim un poco angustiado e intentando no perder la calma ante esa legión de cadáveres que rodeaban a él y a la niña.
El hombre presenció como una sombra a lo lejos tomaba la forma de una mujer ante sus ojos mientras apartaba a sus subordinados al acercarse lentamente.
-Seelie, sube a mis hombros- dijo este con un tono de seriedad indescriptible.
La niña estaba asustada, y sin hacer ni un solo movimiento brusco obedeció, podía sentir como la misma presencia de aquella mujer la presionaba e intimidaba, pero su corazón casi se para al ver aquellos ojos negros como la noche y profundos cual océano.
-Kalgrim, ¿podemos irnos ya de aquí?, tengo miedo- dijo con u hilo de voz.
El vagabundo no le quiso decir que el también lo tenía, y aun peor, la espada de Sektis aún le impedía mover el brazo izquierdo, pero no le habían dado tiempo para quitarse sus guanteletes, así que antes de que la mujer pronunciara cualquier cosa, Kalgrim golpeó a uno de los lacayos putrefactos de su derecha, este voló arrastrando a los otros detrás de él en un torbellino de aire, todavía quedaba una vía de escape.
Mientras corría desesperado por un terreno en donde cientos de manos comenzaban a sobresalir de la tierra, Kalgrim pensó.
-Que vergüenza, estoy huyendo.
Al cabo de un rato, aquellas terroríficas criaturas no aparecían, de modo que el vagabundo dejó que su acompañante se bajara y se escondieron detrás de unos árboles muertos que habían caído hace mucho tiempo atrás cuando su vida había acabado, de repente se oyó un carruaje que iba por un sendero resguardado por soldados de algún rey haciendo el típico ruido de placas chocándose entre sí, además había un hombre que gritaba sin cesar, el vagabundo prestó un poco de atención a este y logró entender unas palabras que le hicieron creer que los milagros existían.
-¡Su alteza!, ¿donde está?
Kalgrim, que estaba sentado al lado de la niña, la tomó de la mano y la llevó a donde había oído el carruaje, en efecto, ahí se encontraba un suntuoso vehículo acompañado por un pequeño escuadrón de caballeros con sus mandobles desenvainados. Resultó ser un comité de búsqueda de la princesa, que abrazó al hombre que gritaba, era su mayordomo junto con un soldado lleno de vendas.
-Heimglin, sabía que no nos abandonarías.
El vagabundo se sorprendió al ver que Seelie no se equivocaba con aquel soldado.
Pero la felicidad se desvaneció cuando aquella hermosa y esbelta mujer de piel inhumanamente blanca, se hallaba caminando hacia el grupo con guadaña en mano y vestida con una armadura negra aparentemente mágica.
-sh…sh…Shaky la “muerte”, la mujer maldita que mata todo aquello que la toca-dijo uno de los soldados mientras temblaba de terror.
-¡No olvidaré que me hayas rechazado, Kalgrim!-dijo esta.
Todos miraron sorprendidos al vagabundo, que aún tembloroso dijo.
-Evitar que me beses para no morir no es rechazo.
La mujer frunció el seño y luego apareció justo delante del soldado que habló, por suerte, Kalgrim bloqueó la guadaña con su guantelete y evitó que el soldado perdiera la cabeza (literalmente).
Una batalla increíble entre dos personas sobrehumanas comenzó frente al carruaje. El grupo aterrorizado por el poder de ambos contendientes, huyó a toda velocidad cuando Kalgrim les dijo después de empujar a Shaky con una mano.
-Váyanse sin mí, la seguridad de Seelie me importa más.
La niña gritó el nombre del vagabundo, que sólo giró la cabeza para sonreírle, después de empujar a la misteriosa mujer con una patada.
-Nos volveremos a ver, Seelie- pensó justo antes de ver como la mujer se abalanzaba hacia él. Con facilidad pudo bloquear la guadaña con su mano derecha, pero era un ataque falso y la mano de Shaky tocó el pecho de su oponente ya que el brazo izquierdo del vagabundo no respondió.
Como ya el carruaje estaba muy lejos, la mujer se sintió demasiado perezosa como para iniciar una persecución, sólo se dirigió a su cabaña oculta en esa tierra muerta y mientras el cuerpo inerte de Kalgrim se desplomaba contra el suelo, la mujer soltó una risotada y luego añadió.
-Cerdo, si no hubieses hecho tanto escándalo les habría advertido.
En ese momento, Kalgrim sintió un agradable frío que le llevaba a la completa oscuridad justo después de decir con su último aliento.
-Al menos está a salvo.
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