Quinta aventura: esperando el amanecer.
 
Tras unas pocas horas caminando bajo las estrellas y la luna llena, la pareja conformada por Kalgrim junto con Seelie se encontraba vagando por un bosque muerto que sólo transmitía la paz que se puede sentir en un cementerio, un silencio pesado perturbado únicamente por los calmados pasos de dos personas, el aullido del viento y los susurros espectrales del ambiente. El vagabundo prefería creer que estos últimos eran producidos por la brisa chocando con las ramas de los árboles.
-Quizás deberíamos descansar un poco- dijo él.
-Pero por aquí debería estar el carruaje, todos los de la guardia real fueron capturados menos Heimglin, él pudo escapar, no creo que sea tan malo como para no pedir ayuda a mi padre- le respondió ella inocentemente.
Kalgrim intentó que su rostro no revelase su posición escéptica ante tales palabras y luego dijo con tranquilidad:
-Mejor lo buscamos mañana, al menos yo veo mejor con la luz del día, no sé si tienes alguna habilidad extraña.
Seelie sonrió y asintió con la cabeza, luego se dispuso a dormir utilizando como almohada un nido de hojas secas (bastante cómodo por cierto) hecho por el vagabundo.
 
En medio de la noche, la niña se despertó habiendo tenido una pesadilla, de modo que despertó a Kalgrim.
 -No puedo dormir, ¿puede contarme una historia?
El hombre, aunque le había costado quedarse dormido, no pudo negarse a esa cara inocente y asustada, así que comenzó a relatar:
 
 A ver... Hace muchos años, un niño que había sido castigado por una travesura que no cometió estaba sentado en una roca tras haber huido de su padre,  lloraba porque los moretones creados por los azotes aun le dolían y porque la soledad le inundaba el corazón. Cuando de repente, un hombre con media máscara apareció de entre los árboles.
 -¿Que te entristece, pequeña criatura?- dijo.
El niño le contó todo entre sollozos toda la triste historia de su injusta vida mientras que aquella persona misteriosa le escuchaba atentamente hasta que el niño terminó de hablar, en ese momento el hombre rebuscó en su túnica y saco un par de guanteletes negros, se los dio al niño y luego le dijo:
-Quédatelos, los necesitas más que yo.
-Gracias- respondió el niño con una sonrisa pero aquella persona le detuvo antes de ponérselos.
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-No debes llevarlos puestos aún, estos son unos guanteletes especiales, te darán la capacidad de vivir muchos años si los mantienes cerca de ti y te darán un poder inimaginable, un poder que te convertirá en leyenda, pero hay un precio para ello, si los usas te quedarás dormido para siempre.
En vez de asustarse, el niño los conservó como su bien más preciado y secreto. Hoy en día, se dice que ese niño creció para convertirse en un héroe aunque muy poca gente lo crea, y después de muchos años, más de los que un humano podría vivir, sigue buscando una ocasión para usar sus guanteletes negros.
 
Seelie interrumpió el relato en ese momento.
-Es usted ¿verdad?
Kalgrim soltó una carcajada y luego sacó de su bolsa dichos guanteletes.
-Los azules los conseguí negociando con un chamán hace cien años.
La niña abrió los ojos de par en par y luego dijo alterada:
-¡Hace cien a...!- luego su expresión cambió completamente a una más seria-¿ha dicho usted chamán?
-Sí, ¿qué pasa?
-Aquel mijuuna... da...dal...
-Dairou
-Él, ¿no dijo que su chamán era muy hábil?
-Seelie, es imposible que sea el mis...-El rostro de Kalgrim cambió a una mueca que decía claramente que ahora las cosas encajaban en su cabeza -vaya, es el mismo, y seguramente fue él quien le dio ese poder a mi hermano.
 
Luego de unos momentos, la niña se fue a dormir riendo con el argumento dado por Kalgrim:
-Mejor duerme antes de que diga algo que no te lo permita.
Había sido un día muy movido, así que Kalgrim decidió seguir el ejemplo de la niña y sumergirse en su subconsciente después de apagar la fogata que había encendido Seelie ya que el brazo izquierdo del vagabundo seguía sin responder.
 
  Esa tranquilidad desapareció en un instante, cuando en aquellas tierras, comenzaron a salir manos huesudas del suelo.
-Oh no, ¿esto es el bosque de Shaky?- dijo Kalgrim con tono asustado.
Sorprendida y somnolienta, Seelie preguntó.
-¿Que tiene de especial este lugar?
El vagabundo tragó saliva y sentía como comenzaba a helársele la sangre, mientras veía como cadáveres putrefactos cobraban vida ante él surgiendo del suelo.
-Simplemente mira a tu alrededor- dijo, el grito de horror de la niña no hizo más que poner a Kalgrim aún más nervioso.

Un escalofrío le recorrió la espalda cuando escucho unas palabras que resonaban unos metros atrás.
-Hacía mucho que no me visitabas…
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