Cuarta aventura: Sektis

Tal y como dijo el vagabundo, en ese mundo cada persona tiene un opuesto al que no se debe encontrar y él no sería la excepción, frente a los dos viajeros se encontraba un hombre con una complexión física muy parecida a la de Kalgrim, con la diferencia de que este no llevaba capucha, sino una cota de malla y ropa de un color blanco sucio, en su espalda se podían distinguir los mangos de dos armas, estos se veían por encima de los hombros del misterioso hombre. Kalgrim movió su brazo delante de Seelie diciendo simbólicamente que ella estaba bajo su protección.
-Parecéis inquieto, mas mi interés no reposa sobre esa criatura- dijo el hombre.
El vagabundo sonrió y quitándose su túnica dijo.
-El hecho de que la hayas salvado incluso me parece increíble- mientras se colocaba sus guanteletes azules -vienes a retarme, ¿no, Sektis?

Seelie soltó un grito ahogado, comenzó a temblar y antes de correr para esconderse detrás de una piedra preguntó.
-¿Él es Sektis el "abstracto"?
El hombre frunció el seño al escuchar a la niña, que ahora se encontraba fuera de su alcance. Bostezó tapándose la boca con una mano y luego replicó mientras cogía los mangos de sus armas, que resultaron ser dos espadas con una forma que recordaba a una hoja de árbol, la hoja de estas era de color rojo.
-Puedo ver que la chiquilla carece de estupidez alguna huyendo de un famoso como yo, pero parece que vos no tenéis el decoro de saludar siquiera a un amigo de la infancia.
-Sí que saludo a mis amigos, tu mas bien te mereces una paliza de mi parte- dijo Kalgrim con tono serio mientras hacía algunos estiramientos.
Una vez terminados los preámbulos, una pesada tensión invadió la atmósfera de aquel lugar en el que se encontraban. Era una zona árida y muerta en donde los cuervos revoloteaban muertos de hambre, los árboles sin vida crujían con la más mínima brisa, el cielo estaba nublado dando un ambiente más lúgubre y ceniciento. los dos contendientes se mantenían en guardia mientras se acercaban lentamente, el primero en atacar fue Sektis, que lanzó una estocada que casi toca a Kalgrim de no ser por sus reflejos, pero se percató de que el brazo de su oponente se había estirado.
-¿Poder nuevo?-dijo.
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-Gracias a lo que vos llamáis poder, soy reconocido como el "abstracto" y lo que ahora acabo de ejecutar es muy sencillo, he convertido unos tres metros en ninguno- de repente apareció a un lado de Kalgrim con la intención de cortarle en el estómago mientras susurraba.
-Como ahora.

El vagabundo pudo esquivar el corte saltando hacia atrás, hacía mucho tiempo ya que estos dos guerreros no se encontraban y ahora uno de los dos poseía un poder temible, pero eso no iba a detener al vagabundo. De nuevo casi fue alcanzado por Sektis, este había suprimido la distancia entre ellos e intentó propinarle una estocada con ambas espadas. Esta vez, Kalgrim bloqueó las espadas, y aprovechando la corta distancia, intentó cortarle con su ataque característico utilizando el aire, pero al tocar el cuerpo del contrincante, la onda de aire que había hecho el vagabundo desapareció, un instante antes de que este apareciera de repente a una distancia de unos tres metros.

-Veo que vos no entendéis aún mi poder, la razón por la que se me reconoce como el "abstracto" es que convierto todo aquello cuanto toco en su opuesto, ambos hemos mejorado, pero en este momento, yo… soy un dios.
Aprovechando ese momento de distracción, el héroe no dudó en hacer una de sus ondas con aire (las llamaremos corte invisible). Curiosamente, en esta ocasión su oponente recibió el corte como un humano cualquiera.
-Vaya, tienes que estar más atento- dijo Kalgrim.
-No os preocupéis buen rival, aún no conocéis lo que es el terror- dijo el contrincante mientras se quitaba su rasgada cota de malla, ahora este tenía una herida en el pecho.

El encarnizado duelo se prolongó unos cuantos minutos, los dos se movían con gracia y agilidad, pero con un aterrador instinto asesino, cada uno de ellos lanzaba ataques a velocidades inhumanas mientras que el otro esquivaba o bloqueaba con facilidad, excepto Sektis, quien parecía no tener ninguna dificultad para evitar los golpes y cortes de su oponente. Seelie tenía tanto miedo que intento alejarse, pero el horror se lo impidió cuando Kalgrim recibió una estocada en el hombro izquierdo.
-Ya encontré tu otra debilidad- dijo mientras se aferraba a la herida.
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Sektis permaneció inmutable, o al menos hasta que vió desaparecer a su rival ante sus ojos. Unos instantes más tarde, sintió un golpe de fuerza increíble en la quijada. Para su pesar, dicho golpe lo elevó unos cinco metros en el aire y mientras estaba inconsciente, Kalgrim hizo la ráfaga más poderosa que podría hacer con una sola mano.

Sektis recuperó el conocimiento poco antes de aterrizar sobre la ráfaga, que lo suspendió en el aire en un agonizante empuje a base de cortes, pero su oponente estaba distraído y agotado, era su oportunidad, así que aprovechando le fuerza de gravedad, golpeó a Kalgrim lo más fuerte que pudo. Los dos contendientes cayeron al suelo inconscientes, hasta que uno de ellos vió a su compañera colocándole un vendaje improvisado hecho con trozos de la túnica del viajero.
-No hacía falta-dijo el vagabundo.
-Tonterías, por cierto, ese hombre parecía muy poderoso, ¿Cómo pudo ganarle?- añadió la niña.
El vagabundo se levantó con cierto esfuerzo, sacudió sus ropas con la mano derecha y luego se encaminó junto a Seelie por un sendero en aquellas tierras devastadas y putrefactas, su rival había desaparecido pero Kalgrim sabía perfectamente que no sería por mucho tiempo. Suspiró comenzó a explicar:
-Le pude ganar por que descubrí dos debilidades en el poder de ese hombre, la primera es que el tiene que pensar en que es lo opuesto de lo que toca para que se convierta, por eso pude darle el primer corte, sin embargo, él puede predecir lo que va a pasar, no se como pero cuando peleábamos no pude darle ni un solo golpe, cuando me asestó esta estocada…-se señaló el brazo vendado con parte de su capucha –me fijé en que su poder sólo tiene un alcance de tres metros, me percaté por que yo estaba a esa distancia y por ello sólo pudo atravesar mi hombro con la punta de su espada, si no me hubiese dado cuenta de estos detalles posiblemente estaría muerto.

Seelie lo miró expectante, le parecía curioso que su protector fuese algo más que un simple guerrero, luego preguntó sin dilaciones:
-¿Y a que se refería usted cuando dijo que le parecía increíble que me salvara de los Mijuuna?
Kalgrim dio un profundo suspiro para poder comentar con un poco de pesar:
-Hace mucho tiempo que Sektis tiene la fama de ser un asesino despiadado, de hecho nos hablamos por cartas alguna vez, me avergüenza reconocerlo pero él y yo somos realmente hermanos de sangre.
 
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Ante esta afirmación, la niña observó al inconsciente hombre que se encontraba a unos metros de ellos, tirado en el suelo apenas respirando, luego dirigió la mirada a su compañero y le tomó de la mano, acto seguido le dijo:
-Recuerdo que cuando me raptaron el carruaje se encontraba cerca de este lugar, vamos señor Kalgrim, ya queda poco.
El vagabundo no pudo contener su sonrisa al escuchar tales palabras aunque le preocupase que su brazo izquierdo estuviese inutilizado por quien sabe que substancia venenosa de las espadas de su hermano, eso iba a traerle problemas, pero a él no le importaba.
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