Aún si supuestamente me alejé de la enredada maraña
Persisten los fantasmas
Las ruinas
Las arenas movedizas,
Ya el morir y el resucitar no es algo que me pertenezca
¿Y qué me pertenece todavía? ¿Algo me perteneció alguna vez en esta vida?
No, Nunca, Nada...
Soy dueño de modo Inevitable e Inexorable de un ser que siento como una carga vergonzosa.
Por inercia, mi movimiento no cesa
Ni mi espiritu combativo se aplaca,
Es decir, la ridiculez está en mi naturaleza.
El Odio y el Asco implosionaron cual supernovas
Y ya no pueden ni levantarse del lugar al que cayeron exhaustos, sin ninguna energía.
Y Persistencia es la realidad
Y giran ruedas sobre un eje inalterable
Y es lamentable que la monstruosidad ya no me sorprende
Ni me aturde
Ni me sobresalta de ninguna forma realmente
Es parte de un paisaje que no parará de desmoronarse
Y sabiendo que ha de desmoronarse, se empeña en seguir haciéndolo adrede
¿A qué aducir el amargor de la luz que entre mas brilla mas miente?
¿A qué aducir esa desfachatez de saltar hacia aquella luz y hacerse visible?
¿A qué aducir ese afán de buscar en el exterior lo que ha de complementarte?
Nada habrá de hacerlo verdaderamente En tu interior nada te complementará porque ya estás completo,
No hallarás tampoco ni consuelo ni paz ni respuestas ni nada de eso
Hallarás tan sólo a tu Yo
Las piezas de lo que eres en tu interior
Organízalas como quieras, según la conveniencia de la situación
Eso es todo.
Noches en lo extraño de ser un extraño queriendo lo extraño de un mundo que no lo es en absoluto
Y ante el que estás en desventaja por ser lo que eres
Por creer lo que crees, por decir lo que dices
Y persiste, persistirá todo tras la oscuridad espesa que al fondo tras de mí puede verse
Ningún artilugio salvador puede dejar de disolverse
En los contextos se revelan verdades
Que deben aceptarse
Tragarse como amargos bocados de hiedra que tiene que masticarse
Lo que sale mal sale mal desde el principio, y tales averías no pueden arreglarse
La vergüenza está sobreestimulada, asi como el asco y el odio lo estaban
Pronto habrá de aminorar la intensidad
Y tambien quedará tirada ahí mismo donde se desplome exhausta
¿Llegará otra intensidad emotiva a reemplazarla?
¿Dará ésta la pauta comportamental/psicológica/percepcional definitiva?
¿O llegará por fin la calma total del silencio absoluto del vacío mas etéreo y profundo, pudiendo así por fin permitirme echarme a morir en un rincón EN SILENCIO y permanecer allí inmutable hasta que llegue el último momento?.
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