Me estaban dando la paliza de mi vida dos muros, una piedra y una ciénaga podrida
Era mi final
Entonces, recordé los poderes de las lágrimas
Que bebí de Madre Ternera
Y su sincera petición: "de ahora en adelante, deberás matar a cualquiera
por cualquier cosa"
Entonces me acordé de esos rufianes que se calvean y les gustan los linchamientos y las violaciones y los invoqué
Con el olor de la sangre que sale con el ofensivo golpe y el de unos calzones de mujer
Les di órdenes explícitas de no seguir mis órdenes al llevarse a la piedra para interrogatorio
¿A los muros?
Llame diez millones de perros cistíticos, enfermos de todo, a que mearan el muro para siempre
La ciénaga podrida sí me representaba un problema, hasta que invoqué a veraneadores fanáticos de la mierda
Llegaron a la ciénaga y le quitaron su capacidad mortal:
La transformaron en una atracción familiar turística...
Y yo, al ver a mis enemigos mortales sufrir mi contraataque
Me voy
Me encuentro una cabra escéptica y la convenzo de tener sexo conmigo hasta que la leche de los dos se acabe...
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