Joaquín gana el campeonato internacional de matemáticas representando a su país, su país tiene unas de las economías más débiles del país, su país tiene problemas sociales todo el tiempo, su riesgo de inversión es altísimo, pero también hubo un accidente en uno de los partidos de fútbol más importantes de país. Los medios de comunicación del país de Joaquín no hablan de su logro, tampoco hablan de los problemas de su país, sólo hablan del incidente del partido, lo cual inquieta a Joaquín. José, un periodista de un canal de noticias no tan conocido, decide entrevistar a Joaquín ya que lo ve como una buena oportunidad de innovar en cuanto a contenido en el canal de televisión donde trabaja.
 José prende la cámara y comienza a entrevistar a Joaquín, la entrevista avanza bien y con normalidad, pero el entrevistador le pregunta al reciente campeón matemático qué opinaba sobre la situación del partido a lo que el joven campeón responde con un gran suspiro previo: “Es estúpido, es estúpido que le den tanta relevancia a la interrupción de un partido que si se hubiese dado en cualquier otro ámbito, sea deportivo o no, no hubiese causado tanto revuelo como el que está causando tal insignificante situación. En este país arruinado por gobiernos anti-derechos hay mujeres que necesitan abortar y no tienen el derecho legal de hacerlo, hay personas con necesidades laborales las cuales no pueden trabajar por la gran ola de despidos, hay un gobierno el cual recorta dinero de los pagos de las jubilaciones para pagar reuniones con países extranjeros, el mercado nacional y regional poco a poco se está extinguiendo, miles de personas mueren por la gran inseguridad, nuestro presidente pide préstamos que no se pueden pagar, la gente discrimina a diestra y siniestra a extranjeros y pobres… todo eso está sucediendo en este instante, y el pueblo se preocupa por el partido, esa gente ni nos conoce y nosotros sobreponemos nuestra nación y nuestra república, ¿sólo por un partido? Este gobierno nos da pan y circo, y nosotros lo aceptamos. No necesitamos pan y circo, necesitamos derechos, unos derechos por los que no estamos luchando porque nos preocupa más un partido.”, José, entre lágrimas por la emoción, apagó la cámara añadiendo como último comentario: “No hay más que decir, y piensen, sean un Joaquín y no un argentino adoctrinado por los medios de comunicación. Sean así, porque si todos somos un Joaquín, ni el gobierno más represivo va a poder para al pueblo revolucionario que siempre fue Argentina”.
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