Hotel barato
Vuelves después de un tiempo, como si nunca te hubieras ido.
Quizás no te fuiste, solamente te oculte un tiempo para abrirte la puerta en cuanto quisieras regresar.
A veces te espero, casi sin esperanzas, como si supiera perfectamente que no vas a volver realmente.
No soy tu hogar; soy un hotel barato en el cual te quedas cuando no te queda otra.
De confianza, siempre con una habitación disponible, con espacio para vos.
Me alejo. Pienso que, tal vez, muchos kilómetros me ayuden a aprender a prohibirte la entrada.
Me siento invadida por termitas que devoran mi carne desde adentro, dejando los cimientos expuestos, con probabilidad de derrumbe.
Me distancio físicamente con la ilusión de que así, quizás, lo haga emocionalmente también.
Pero no pasa.
Un mensaje tuyo basta para desalojar a mis huéspedes y ofrecerte cualquier habitación, la que desees, aunque sepa que es por unas horas.
Sigo siendo un hotel barato para vos, cuando, para mi, sos mi casa en demolición.
Quiero quedarme, pero el alquiler es imposible de pagar.
El banco se lleva mi hogar.
No se permiten ofertas de compra...
Solo alquiler por horas.
Cargando comentarios...