Mamá
Ojitos marrones,
llenos de historias;
cansados me miran,
repletos de amor.
Manos trabajadoras,
suaves como seda,
tocaron mi rostro,
acariciándome.
Suaves melodías
se oyen cuando hablas.
Tatuadas en mí, tus
palabras estarán.
Abrázame solo
un poco más fuerte,
no te apartes,
no me sueltes;
tu calor me cuida
del frío mundo.
Fueron tus ojos los
primeros que conocí;
mas te busco cuando
extraño a mi mamá.
No sé si dejaré
de necesitarte,
pues no me enseñaste
cómo vivir sin ti.
Momentos que vivir,
pasado que sanar
y metas que cumplir
contigo transcurrir.
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