Ginebra, 1986
Por Roberto Gutiérrez Alcalá
Y bien: ya soy un hombre casi extinto
(Soy un triste, aseguro en un poema).
Un arduo y obstinado anhelo quema
mi existencia de sueño y laberinto.
El olvido, el olvido..., sí, el olvido,
ese velo profundo de la nada.
Hoy, en esta penumbra tan callada,
me atormenta no haberlo conseguido.
Hoy el recuerdo en la memoria vierte
sus perpetuas esencias inasibles.
Hoy todos los instantes son terribles
y el perdón me parece tan lejano.
Así, sabiéndome yo, Borges, vano,
sólo espero la necesaria muerte.
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