Frigia 2

Tendida entre las calurosas arenas,
en visperas otoñales de noviembre,
soplos que huelen a nieve y fresa
ambicionan las postales maritimas
y sollozan inconsolables en la playa lejana.

Caen a tierra, sus penas innombrables
llenan cuanta planicie vacia encuentran
los rosales secos elevan una plegaria.
Gotas aguamarinas le sorprenden astutas
sus petalos marchitos al recibir ese bautismo
rehuyen como flores sin consuelo.

La bailarina de cristal anhela los toques misticos
cantos alegres y fraternales aplausos
esos tintes de muñecos carnavalescos
solian colgar felices en su edredon amarillo.

Haora presa del martirio
oculta rabiosa el rostro
entre sus delgados brazos.
Cuerpo señil y amargo por oscuros
tormentos, ningun ser descubrira
a que fue sometida esta bendita alma.

¡La vida un poema!
¡Tantos sueños ha cumplir!
¡Los sueños se retiraron!
¿Vale la pena detenerlos mas?
¡Que melodias explendidas tuve alguna vez!
¡Cuantas fantasias y amores!
¡De colores y texturas distintas!
¡mundos, universos, estrellas en lo infinito!

¿Tu ves mi lecho nupcial a escasos metros como yo, al enfrentar mis humillantes pesadillas cada noche, en mi silenciosa habitacion a poca luz?

¿Escuchas los golpes retumbar en mis oidos?
¿Serias capaz de soportar mis sufrimientos?
¿Mis tristezas, la menguante bendicion?

LLorar es un placer aun prohibido,
rendirse, su venganza mas certera
correr, el seductor nectar de sus labios.

Frigia, niña y espiritu cruelmente olvidado.
Tu brillante suerte son versos al mejor postor,
Ya nadie quiere escucharte o verte
Sin embargo, ellos recuerdan esa familiar sonrisa partirles el corazon.

Los que compensan son espiritus muertos
sus voces son refrescantes balsamos en sus heridas
Escriben a la noche estrellada ese nombre con sangre al mar.
Y gimen con ojos cerrados, observala partir en temprana juventud.
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